Horarios

Martín Onti: El tenor de un insulto

BARCELONA, España.- Dice Diego Pablo Simeone que los jugadores del Barcelona en ocasiones insultan, despotrican y mandan a tomar por el trasero a los árbitros sin ser sancionados, y de verdad que puede tener razón. No podríamos proteger a los futbolistas azulgrana como tampoco podríamos encubrir a los jugadores de todos los otros equipos del mundo, no sólo de España.

Con su reflexión a cuestas, el ‘Cholo’ Simeone deja entrever que en el fútbol, mucho más que en otros deportes, el tono de las quejas durante los partidos es algo habitual, algo que históricamente está aceptado por más que no sea la forma correcta de reaccionar. Sin embargo, esto es parte de la ley universal a la que se le permite ser un apéndice de este juego.

Comprendido este apartado, el de la aceptación de ‘berrinches escénicos’ como aditivos del espectáculo que es el fútbol, discerniremos acerca del punto límite permisivo en que un insulto se transforma en intolerable y no tiene, ni debe tener, vuelta atrás. Ese punto es el que anoche en el Camp Nou el delantero hispano brasileño del Atlético de Madrid se saltó, y acabó con las posibilidades de aspirar a un factible triunfo de su equipo.

Estudiar y analizar este hecho desde cualquier otra perspectiva no es posible sin incurrir en la parcialidad, sin asumir una falacia más insostenible aún. Diego Costa reaccionó de la manera esperada con que se ha vendido su imagen en el mundo futbolístico. Un macho bravío, atrevido, de gestos aceptados y bendecidos por una grada que le ha otorgado un carnet de socio distinguido en el club de los irascibles, intocables y necesarios en este deporte.

Simeone no debe enojarse con Jesús Gil Manzano, ni con el estamento arbitral que hace la ‘vista gorda’ en tantos otros compromisos, incluso con el Atlético de Madrid por más que el técnico argentino no lo tenga en cuenta, sino que debe hacerlo con él mismo, con ese ‘Cholo’ que se transforma, a veces, en un maestro que demuestra con el ejemplo de actitudes ‘machistas’ una línea de conducta que Diego Costa no hizo más que acatar. 

Si alguna mínima posibilidad de discutirle el título al Barcelona existía hasta anoche, esa se disipó al minuto 27 sobre el césped del Camp Nou, y que conste que muy a pesar de lo visto sobre el terreno de juego, hasta que el cansancio y la fortuna de un disparo esquinado de Luis Suárez vencieron a un inconmensurable Jan Oblak y a este estoico Atleti.

Lo improcedente nunca fue el planteo de juego, sino los pormenores de una tensión mal administrada y de los códigos sin contención del tenor de un insulto que sobrepasó lo estipulado.

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!