Seedorf

Martín Onti: El salvador Seedorf

En esto del fútbol, y debido a su relatividad, todo es admisible cuando uno se atreve a hacer un comentario. Claro que para ello tampoco es permisible ser tan erróneo en pareceres porque algo de conocimiento sobre lo que se dice se debe tener. Clarence Seedorf, aquel impecable mediocampista holandés -nacido en Surinam- que pasara por el Real Madrid en la liga española, regresa a la misma pero como entrenador.

De alguna manera, justifico o busco justificar a través de calificar diferencialmente a quien entrena un equipo, usando la palabra entrenador, o técnico, o estratega, independientemente de las costumbres de cada sitio donde se ejerza esa profesión. Para mi, y en el orden ascendente que lo coloco el de menor escala es en el que encuadro a Seedorf, quien está a punto de hacerse cargo de mantener en la máxima categoría al Deportivo de La Coruña.

La inminente salida de Cristóbal Parralo -despedida que desde hace un buen tiempo sobrevolaba Riazor- se acaba de materializar con el reemplazo de un hombre que como jugador fue un exquisito técnico de reconocida estrategia dentro del terreno de juego, pero que arroja muchas dudas como estratega. Como suele suceder en muchos casos, esto no significa que como encargados de dirigir a un equipo, los dotes indiscutibles como futbolistas sean de traspaso directo a sus propuestas del otro lado de la línea de cal.

Casos como este hay muchos para ejemplificarlos en una larga lista, pero aquí hablamos ahora de Clarence Seedorf, quien apenas sí tuvo un mediocre paso por el Milán italiano, adonde también supo dejar su legado desde dentro del campo pero muy poco desde el banquillo.

Pues bien, permítanme desconfiar en esta ocasión de la capacidad del holandés para salvar del cadalso a una entidad que se encuentra en un callejón sin salida, de esos en el que el miedo puede más que las decisiones inteligentes y paraliza la cordura para elegir correctamente en casos extremos. 

Desconozco de verdad quiénes tomaron la medida de contratarle, aunque las culpas caigan todas ellas sobre el presidente del club gallego. Tino Fernández, a quien me refiero, se hace responsable de la debacle total si es lo que supongo sucederá con el Dépor o, por el contrario, se llenará de gloria de la mano de la persona menos indicada en este momento para conducir la salvación blanquiazul.

Repito, esto es fútbol y la mía es sólo una opinión más que queda argumentada desde la realidad que Seedorf ha demostrado como técnico en su corta experiencia, esa que justamente se hace necesaria haber acumulado para revalidar viejos laureles que desde las épocas de Arsenio Iglesias y Javier Irureta no se reverdecieron en Riazor.

Martín Onti

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