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Martín Onti: El infierno de Julen Lopetegui

MADRID, España.- Será difícil encontrar fallas clamorosas en el trabajo y la dedicación de Keylor Navas. El portero costarricense se esfuerza el doble para cumplir con sus tareas, a sabiendas que le observan con recelo. No justamente su nuevo entrenador, sino desde el palco. Allí, en la poltrona donde se piensa más en números que en realidades sentimentales y valoraciones de entregas incondicionales a una camiseta, se posan expectantes los que deciden con la frialdad de las conveniencias comerciales. 
 
En la altura de una perspectiva que no contempla medir el baremo del éxito por puro rendimiento futbolístico, los señores de pantalones largos valoran la visión que una mayoría universal tiene por imagen. Ese concepto, no seamos necios, condena al guardameta Navas a rendir el doble que Thibout Courtois bajo los tres palos merengues si pretende conseguir el beneplácito del Real Madrid para ser titular por sobre el ex del Chelsea.
 
 
 
 
Julen Lopetegui no es ajeno a todo lo que sucede, y sucederá, en la entidad de Chamartín a partir de ahora. Todo es cuestión de tiempo para que la mejor opción se incline hacia Courtois. Nada podrá hacer el nuevo técnico blanco para contrarrestar la decisión tomada ya hace tiempo atrás. Su comodidad en el banquillo dependerá de ello y él sabe que su puesto quedará pendiente de su elección.
 
Los dos son porteros de relieve, es una línea muy fina la que separa al uno del otro desde el perfil profesional que se debería tener en cuenta. Inclusive, hasta se parecen en los pequeños defectos que hacen al tico y al belga más similares cuando deciden jugar con los pies. El resto, en el más duro análisis posible de cualidades, es un parecido tan elocuente que sólo el gusto personal del color definirá al elegido.
 
Es claro que Lopetegui se enfrenta a su propio infierno, más aún habiendo ocupado la misma posición en sus años de futbolista. La guerra fría, se mire como se mire, está declarada en el Madrid y, para peor, no sólo en la portería sino también sobre el lateral derecho donde Dani Carvajal ya se siente amenazado por la pujanza de Álvaro Odriozola. 
 
Tener dos grandes jugadores por puesto vale en un seleccionado nacional, donde los compromisos son puntuales y la convivencia no es diaria a lo largo de una prolongada temporada. Sin embargo, a nivel de club la situación es muy diferente. La dificultad de las relaciones en el ser humano tarde o temprano terminan cortando el hilo por lo más fino y, en ello, Julen Lopetegui tendrá que ser muy astuto para mantener la parsimonia dentro del plantel blanco hasta que jalen desde la punta del ovillo.
 

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