Santiago Solari, del Real Madrid. EFE

Martín Onti: El final del camino

MADRID, España.- Después del empate ante el Villarreal en el estadio de La Cerámica, a Santiago Solari son pocas las posibilidades que le alientan a pensar que su periplo, poco esperado si se quiere, al frente del Real Madrid, puede tener continuidad. Todos, en cierta manera, sabemos que esto puede ser el final de un camino ya anticipado desde la misma elección del joven entrenador argentino en reemplazo de Zinedine Zidane.
 
Los resultados para que el ‘Indiecito’ continúe como técnico merengue están siendo relevantes para que su permanencia en Valdebebas no pase de dejar de ser sólo un aporte al primer equipo de la entidad que preside Florentino Pérez, pero desde el Castilla. 
 
El juego del Madrid no ha sabido responder al pensamiento en la pizarra de Santiago Solari. Jamás el conjunto blanco fue un equipo de demostrada solvencia futbolística con él, y las contadas buenas actuaciones se han dado con adversarios de falencias muy notables. Hoy en día la camiseta juega un rol que solamente amedrenta a los mediocres, y de esos ya van quedando muy pocos en el mundo del fútbol moderno. 
 
Un cambio se nos ocurre ya necesario en el Real Madrid por muchas razones valederas. El respeto se gana, y el que tenía Solari hasta hoy se había respetado desde los escritorios, no desde el césped. Lo poco que tenía el aún técnico merengue de capacidad para dirigir una plantilla de renombre como la del Campeón del Mundo, se le ha ido escapando entre los dedos como un puñado de arena en el medio del desierto de su ‘prolija’ propiedad.
 
La pobre propuesta de este Real Madrid, desde su gestión futbolística, contagia todas las parcelas restantes. Empeña la credibilidad de sus futbolistas, la conducta de estos, y contagia la dejadez que comienza a invadir a un plantel que ya parece haber perdido toda ilusión por divertirse con un balón dentro de un terreno de juego.
 
El ecuador de la temporada se muestra, todavía, como un punto de inflexión para cambiar lo que cada vez se nota más. Puede doler, pero, debemos ser razonables y comprender que estas entidades necesitan mayor prestancia desde la conducción. No quiero decir con esto que Solari sea un entrenador sin jinetas para dirigir una institución como el Madrid, sino que no fue el tiempo apropiado para haberle condenado a semejante desafío, y no tomemos haber ganado el Mundialito de Clubes como respuesta para justificar lo que no tiene justificación.
 
Si no me equivoco, y visto lo visto ante el conjunto de Luis García Plaza, puede que a finales de este enero 2019 ya el banquillo del Santiago Bernabéu sea habitado por otro técnico en lugar del argentino. Él lo sabe, y lo saludable es que siempre lo supo. 
 

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