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El defensa del Real Madrid Sergio Ramos (i) y el portero Joel Robles, del Real Betis, durante el partido de la jornada 12 de LaLiga que se disputa este sábado en el Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Rodrigo Jiménez

Martín Onti: El desencanto español

MADRID, España.- Desde el inicio de la temporada hemos incurrido en varios posibles escenarios para tratar de entender el momento actual del fútbol europeo. La liga española, que había sido en la última década el torneo de mayor poderío futbolístico, y por ende económico, ha cedido invariablemente terreno en favor del desconcierto.
 
Todos, muchos más que los de menos, nos preguntamos en dónde ha estado el ‘clic’ de ese momento que no supimos avizorar por anticipado. Las presunciones han cruzado diversas fronteras, tratando de individualizar el problema que hoy aqueja a LaLiga y mañana, cuando menos cuenta nos demos, terminará engullendo al fútbol en general.
 
En el camino de estas dos temporadas futbolísticas pasadas, la anterior y la que ahora transcurre, el análisis se corresponde con situaciones fácticas del presente, pero, también, con un paseo por los hechos que la historia reciente nos obliga a repasar para tener una perspectiva más cercana a esa actualidad que cada vez se torna más preocupante.
 
Cuando tratamos el tema de este sensible bajón en la liga española -un hecho que comenzó a incomodar ya la pasada temporada- cometimos el error de centrar la temática de culpabilidad en el fútbol en sí. Hablábamos de un señalamiento de motivos de cansancio físico y mental que apuntaban al Mundial de Rusia 2018 como causa primordial de un hartazgo que influía en el desarrollo de las ligas, producto de sus exhaustivos calendarios que pasaban factura a los equipos que mayor aporte hacían con sus internacionales.
 
Al margen de tal excusa mundialista, insisto en que no nos quedamos tan alejados de tal apreciación, a la que se le han ido agregando mucho vectores que hoy van haciendo centro en un blanco de mayor volumen. Implicar una visión más general se hace necesario para comprender todo el espectro de este momento actual, en el cual cuentan muchas más cosas de las que a priori imaginábamos y que terminan sumándose a lo estrictamente deportivo.
 
Ya en épocas contemporáneas las urgencias contienen una cierta premura que no podemos, ni debemos, dejar pasar por alto. Las exigencias del desarrollo de nuestras sociedades modernas implican una serie de hechos a tener en consideración que son primarias para tener una alternativa, no digo de solución inmediata pero sí de comprensión, para aceptar lo que sucede.
Desde esta perspectiva, encontrar explicaciones justificadas podría ayudarnos a no ser tan lapidarios con quienes tienen una culpa relativa en lo que ‘nosotros’, los de dentro del ambiente futbolístico, consideramos un daño particular a LaLiga.
 
Las demandas de inmediatez de nuestros días, las exigencias que el triunfo otorga, la rápida realización de nuestros deseos, la cercanía al éxito rodeado del placer que trae aparejado todo esto, sumado a la intención diaria de conquistar con urgencia lo que ansiamos, hace que perdamos el horizonte de ese placer lúdico que comienza a desaparecer.
 
Jóvenes futbolistas que han logrado más de lo que soñaron, egoísmos mezclados con intereses de quienes rodean al balón, obligaciones irrenunciables para complacer a un sistema que impone condiciones, y obediencia combatida con rebeldía inconsciente a ordenes establecidos de este negocio llamado fútbol, pasan a ser, amén del juego en sí, un aporte importante para entender el desencanto de una burguesía mal acostumbrada.
 

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