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Martín Onti: El centro del problema

El dinero, la fama, los lujos, la ausencia de necesidades; en síntesis, esa tendencia al aburguesamiento de quienes han perdido casi todo el interés por lo que hacen, se me ocurre, es el centro del problema que deberíamos analizar para entender lo que está sucediendo en las grandes ligas del fútbol europeo.
 
Mientras esto no se detenga, y por el contrario vaya en aumento, se seguirá improvisando camino al despropósito y desinterés que el deporte más popular del mundo sigue acumulando. Abrir cada día los periódicos, escuchar las noticias deportivas, o ver los resúmenes acerca de lo que acontece alrededor del fútbol en equipos con estrellas de primer nivel salarial, provoca que el pensamiento busque direcciones racionales para entender la problemática.
 
Las criticas arrecian en torno a esas grandes figuras que dentro del sistema de este deporte se transforman en personajes díscolos con la razón de una cierta lógica a su favor. Para esto, debemos comprender porqué el planeta futbolístico acepta estos comportamientos y los disfraza tanto como puede y debe para empoderar un negocio llamado fútbol.
 
Desde lo absurdo que encierra tal perspectiva, a nadie debe extrañar, entonces, el comportamiento de los Gareth Bale que en menor o mayor medida pululan en el ambiente del fútbol mundial. Si bien hoy en día el jugador del Real Madrid está en el centro de las discusiones, son muchos los compañeros de profesión que en similares condiciones se identifican con el galés, con quien sólo por falta de ‘personalidad’ no se atreven a seguir sus huellas.
 
El dinero echa a perder la condición humana cuando el valor de la conquista ha borrado el origen y ha perdido la razón. Cuando como le sucede a Gareth Bale –y a tantos otros futbolistas de elite- sus cuentas bancarias desbordan de salud económica, las raíces deben ser las que encaminan los mal pasos, pero nada se podrá hacer cuando el ansia burgués le gana a la humildad ya ausente del nuevo rico.
 
En un mundo desbordado por las premuras mercantiles, las herramientas de uso común, jugadores de fútbol como Bale en este caso, no tienen el poder decisorio de controlar el gran tinglado que manejan los hombres de pantalones largos,  y es entonces donde la existencia de personajes como el británico no hace más que favorecer los objetivos postreros de quienes realmente mandan en este negocio.

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