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Martín Onti: De "Mágico" González a "Dembouz" Dembélé

MADRID, España.- Para entender a Ousmane Dembélé deberíamos tirar de la historia del fútbol para tener la verdadera idea de su problema. El ser humano, en sus distintas facetas, debe ser aceptado como tal y comprendido desde las condiciones de su comportamiento. No se puede ser lo que no se es y desmenuzar la situación sirve, muchas veces, para tener en claro la verdadera perspectiva de un hecho que difícilmente pueda ser alterado.

No porque no pueda, o no quiera, el atacante francés del Barcelona tiene una conducta errónea desde la óptica de las personas normales -si se me permite llamarnos normales a quienes intentamos no salirnos de los parámetros establecidos como adecuados por la sociedad- aunque de puertas adentro nadie se entere de decisiones que no se ajustan a la lógica.
 
Para explicarlo mejor, creo, se hace oportuno aclarar con ejemplos para el entendimiento de mucha gente que ha conocido a grandes figuras díscolas en el fútbol internacional. Bien podríamos mencionar una larga lista de futbolistas que han transgredido las normas de lo correcto y su sola mención ayudaría considerablemente a ver la situación de "Dembouz" en este Barça de Ernesto Valverde.
 
Históricamente, podríamos hablar desde los británicos George Best y Paul Gascoigne a los argentinos Oreste Omar Corbatta y René Housemann, pasando por el francés Eric Cantoná, los brasileños Mané Garrincha y Adriano Leite, o en menor medida el mexicano Carlos "Gullit" Peña o el italiano Mario Balottelli, sin embargo, nadie supera el ejemplo del salvadoreño Jorge Alberto "Mágico" González para explicar, con un criterio más coloquial, el presente de Ousmane Dembélé.
 
El "Mágico" González -de verdad lo era para quienes podemos dar ese crédito al haberle visto jugar- cuenta con un extenso historial que nos ilumina para comprender este sórdido camino de "Dembouz" Dembélé. Uno bien podría tratar de explicar esto de manera menos mundana, con argumentos más terapéuticos, pero, obviaríamos la importancia de una realidad concreta.
 
Existen unas declaraciones conocidas y certificadas del gran jugador del Cádiz español, donde recaló en 1982 tras escaparse de un compromiso de mayor nivel renunciando a jugar por el PSG francés y, a posteriori, en 1984, arruinar una muy buena posibilidad de integrarse al Barcelona de Diego Maradona y Bernardo Schuster que dirigía César Luis Menotti.
 
El "Mágico" solía exclamar "Reconozco que no soy un santo, que me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: No me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme".
 
Podríamos descubrir así a Jorge González, porque nadie ha escondido su trayectoria ni su autenticidad, como el mejor ejemplo para entender el hoy de "Dembouz". Se acepta la realidad de uno y se protege la de otro. Así es el mundo del deporte que contiene entre bambalinas muchas verdades soslayadas por intereses mayores. Aunque el fondo y la forma, en esencia, sean las mismas.
 
Martín Onti
 

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