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Ronald Koeman entrenador de Club Barcelona.

Martín Onti: de los "bajitos" a los "altitos"

Pienso que nadie esperaba esta versión ‘kafkiana’ del FC Barcelona que, todavía, dirige el neerlandés Ronald Koeman. Lo que hemos visto ante el Granada de Robert Moreno anoche en el Camp Nou, no podría tener aceptación en ninguna situación que no se remita a la desesperación que sufre un equipo en desventaja sólo a escasos minutos del final de un partido casi perdido.

Para Koeman, el sistema tuvo la base de lo sustentable desde su idea surrealista. Todo el planteamiento de lo que solía ser un gran equipo de fútbol, pasó a girar en el acierto de acumular hombres de altura en el área rival –Ronald Araujo y Luuk de Jong con sus 1,88 metros, Gerard Piqué con 1,94, y ocasionalmente Óscar Mingueza de 1,84, más los 1,89 de Sergio Busquets- como componentes salvadores de una incrédula utopía que por momentos enmudecía a quienes asistíamos a este bizarrísimo planteo de juego.

Puestos a pensar, nadie pude aceptar el caos estratégico-táctico en el que incurrió el Barça, aunque se haya estado apremiado por las circunstancias desde el inicio mismo del partido tras el temprano gol del Granada, sin pronunciarse y otorgando la razón a un juego en absoluta desorganización y espanto. Llevarse las manos a la cabeza, era lo menos que se podía esperar.

Nunca, hasta donde nuestro análisis pueda extenderse, hemos visto a un Barcelona hacer este juego que aún hoy, el día después, sigue merodeando por nuestras cabezas tratando de encontrarle algo de razón que asista a Ronald Koeman a favor de un Barça ‘de los altitos’ en detrimento del célebre Barça ‘de los bajitos’.

Las explicaciones sobrarían desde la óptica realista, puesto que quien conoce algo de esto sabe que lo que verdaderamente ocurre en Can Barça no pasa por la tiranía del balón. Ningún técnico en su sano juicio, y por más adepto a la literatura de Franz Kafka que sea, podría haber intentado hacer lo de Koeman anoche. No digo que la insistencia y el pundonor del uruguayo Araujo no le haya salvado de un horror mayor cuando ya expiraba el partido, pero, de allí a servirle de esencia al raciocinio de esta propuesta, dista un mundo incomprensible de actitudes.

Lo que está pasando en el FC Barcelona, forzosamente, debe ser tenido en cuenta dentro del contexto general que acucia a la entidad azulgrana porque se ha llegado a un punto de no retorno. Son innumerables los motivos para comprender el presente de un club en horas caóticas y con un panorama incierto que se cierne sobre las espaldas no sólo de su presidente Joan Laporta, sino además, y sobre todo, de Ronald Koeman.

Martín Onti

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