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El Sevilla de Jorge Sampaoli le ha dado más frescura y competitividad a la liga, y de paso, rompe con el triángulo de los grandes.

Martín Onti: Con calma señores

MADRID, España.- Resulta que ahora, de repente, Jorge Sampaoli es la última botella de agua fresca en el desierto. El técnico a elevar a categoría de sabio conocedor del fútbol y el salvador de equipos en calidad de necesitados. Pues, va a ser que no señores, la explicación es lógica y no tiene más que ver con las urgencias a que este mundo nos somete a diario. Ser el que gana de momento, no significa que el estratega argentino del Sevilla sea el nuevo Mesías que espera La Liga en los banquillos.

Hemos estado acostumbrados a un torneo español regido por la bipolaridad del Real Madrid y el Barcelona, que apenas dos años atrás supo romper el Atlético de Madrid, cuando con Diego Pablo Simeone se atrevió a meterse en la repartija de trofeos que eran propiedad, hasta la llegada del "Cholo" al Vicente Calderón, de merengues y azulgranas.

Pues bien, ahora resulta que el grupo de entidades en posesión de aspirar a títulos en el mejor fútbol europeo en la actualidad, da la bienvenida al conjunto hispalense que dirige Sampaoli, a quien lejos de desprestigiarle, uno se enorgullece que haga que el cuadrado crezca o, visto de otra forma, que el triángulo no lo haga.

Vamos por pasos. Mantener un nivel de alto rendimiento en un fútbol como el español, requiere de una exigencia continua que pocos clubes pueden atesorar. Tanto el Madrid como el Barça quemaron esfuerzos para luchar mano a mano durante la época de Mourinho y Guardiola, cuando la exigencia no era en ese entonces sólo futbolística sino que se trasladada al día a día de lo que sucedía tanto en la capital del país como en Cataluña, trayendo una tensión extradeportiva que influía de manera directa en la competición.

Con la llegada de Simeone a orillas del Manzanares, el "Aleti" se vio favorecido deportivamente por varias razones, entre las que resaltaba la potencialidad espiritual del técnico argentino con un plus de carácter que siempre aportó Germán Burgos, su asistente y viejo conocedor de la trama colchonera tras bambalinas. A partir de allí, y casi con la misma base de elementos que ya contaba la entidad de Enrique Cerezo, se conformó un equipo más de validez anímica que futbolística guiada por un motivador como el Cholo, en donde el hambre de conquistas hizo el resto.

Hoy en Sevilla, la situación me recuerda aquella irrupción del prometedor Atlético de Madrid que comenzó a cosechar logros en una senda muy similar a la que ha iniciado Jorge Sampaoli ahora tras la victoria frente al Real Madrid. Vamos con calma señores porque puede que esto no haya hecho más que empezar, o sucumba a las primeras de cambio.

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