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Martín Onti: Atropello a la adolescencia

Por si el calor que azota a toda la península ibérica y gran parte de Europa no fuese suficiente, llega el desconocido Xavi Simons y hace saltar los fusibles de la paciencia a cualquier aficionado cercano al fútbol. Pues sí, no se lo va a creer amigo, un chaval, un alevín que se desempeñaba hasta hoy en las pisiones inferiores del FC Barcelona ha decidido romper su vínculo contractual con la entidad catalana para irse rumbo a París en compañía del crecido ego que le dictan sus noveles 16 añitos.

Allí le espera el peor enemigo institucional que se ha ganado el Barça en los últimos años, el Paris Saint-Germain, y por si fuese poco, se va en compañía de nada más y nada menos que el popularísimo representante de futbolistas Mino Raiola, también ultra enemigo del club culé. Vaya escenario montado para atravesar el molesto y caluroso mes de julio catalán, en pleno período estival.

El pequeño jugador que apuntaba a ser parte de la plantilla del Juvenil B del Barcelona, ha anunciado a través de los medios -cual gran estrella del firmamento deportivo- que la institución parisina está dispuesta a pagarle los emolumentos que su agente italiano gestiona para el proyecto de crack fabricado por y para el negocio a que gente como Raiola está preparada.

He tenido, no sé si la fortuna o la desgracia, de ver en acción a Xavi Simons en una de esas ocasiones en que nada más tenía que hacer en Can Barça, otra que perder tiempo hasta que llegara la hora de hacer mi trabajo en los alrededores y, les aseguro, el ‘Señorito’ Simons nada tiene para alardear futbolísticamente que supere con creces a sus compañeritos de pisión. 

Si una figura de cabellera frondosa, rubia, atractiva y por ser holandés, moviéndose por las instalaciones azulgrana, puede ser tenida en cuenta para este tipo de exposición mediática, debo decirles que hasta aquí hemos llegado. Con tristeza, uno debe aceptar que se ha arribado a un punto de no retorno y que lo que resulta inmediato nos lleva a sacar la conclusión de que las alarmas de urgencias en el fútbol de base, acaban de saltar peligrosamente.

Por sujetos como Mino Raiola, sólo por nombrar a uno de los tantos agentes cazafortunas que pululan en el mundo del fútbol y que deben ser tratados de manera muy diferenciada en el ambiente deportivo, la esencia del juego se está perdiendo a velocidades supersónicas. Debemos comprender que es de vital importancia tener en consideración este accionar inmoral en el que se intenta involucrar a los menores en el fútbol contemporáneo, y que seriamente deberíamos considerarlo como un verdadero atropello a la adolescencia.

Martín Onti

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