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Un joven arquero brasileño, inspirado en el bólido de Ayrton Senna.

Marcus D'Almeida se inspira en Ayrton Senna, cuyo bólido iguala la velocidad su flecha

MARICÁ, Brasil.- El joven arquero brasileño Marcus D' Almeida, que llega a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con 18 años, busca inspiración en el legendario piloto de Fórmula Uno Ayrton Senna, cuyo bólido igualaba la velocidad de las flechas que él lanza a diario con la única meta de una medalla. "Senna es mi papá del cielo", dijo D'Almeida en una entrevista con Efe después de un entrenamiento dentro de su preparación para los Juegos Olímpicos, en los que espera ser un firme candidato a las preseas.

D'Almeida dijo que dentro de su deporte, el tiro con arco, no tiene ningún ídolo y, en cambio, es un apasionado por Senna, que falleció en 1994, cuatro años antes de su nacimiento. "Mi padre siempre me enseñó vídeos, fotos, frases (de Senna). Fui observando y lo que me hizo apasionarme es que era un brasileño, nunca lo escondió, y más en esa época en la que era difícil asumir que era brasileño", comentó.

Para este arquero, ser brasileño en el circuito mundial es una condición que le señala como advenedizo, o por lo menos un pionero, pues en su país nunca hubo grandes tiradores y está muy lejos de los países asiáticos, en especial Corea del Sur, que son los que más medallas han copado.

Su nacionalidad y su descarada juventud no le han impedido romper moldes y en 2014, con tan solo 16 años, se convirtió en el medallista más joven en una final de la Copa del Mundo.

Se colgó la plata en la final de Lausana (Suiza), donde superó a medallistas olímpicos, y ahora aspira a repetir ese logro en Río de Janeiro, su ciudad natal. "Pienso en la medalla (olímpica). Nuestro país nunca tuvo una medalla. No solo yo, todo el equipo, es una meta muy buena, a propósito", comentó.

Para Marcus, a quien sus compañeros de equipo apodan con cariño "Marquinhos", jugar en casa va a suponer una sensación "diferente" y más aún, por tener gradas repletas con la afición a su favor. "Es muy raro tener aficionados en este deporte. En Río habrá y estarán apoyándonos. Es un punto a favor para nosotros", consideró.

Además, en el tiro con arco la concentración es fundamental, por lo que el calor del público puede afectar a otros, pero no a él, ya que presume de ser un arquero "frío", que asegura que consigue mantener la concentración en momentos de fuerte presión.

D'Almeida está empeñado en contribuir a popularizar el tiro con arco en el mundo y en especial en su país y confía en que los Juegos Olímpicos de 2016 le den un espaldarazo.

En ese aspecto, alabó que se haya elegido como estadio para este deporte un lugar icónico de Río como es el sambódromo, la avenida rodeada de graderíos que acoge cada año los multitudinarios desfiles de las escuelas de samba en el carnaval carioca. "El sambódromo está en medio de la ciudad. Es genial, va a mostrar el deporte para el país y el mundo", aseguró.

No obstante, avisó que esta estructura de cemento va a complicar la situación de los arqueros, que están "acostumbrados a tirar en el campo", porque la protección que suponen las gradas, hacen que "el viento haga remolinos" y cambie el rumbo de las flechas.

De hecho, él se entrena en la sede campestre de la Confederación Brasileña de Tiro con Arco (CBTA) en Maricá, ciudad ubicada a unos 60 kilómetros de Río de Janeiro.

Allí practica ocho horas por día y dispara, una tras otra, 400 flechas por día hasta la diana y después de cada serie de lanzamientos, recorre a pie, con parsimonia, los 70 metros que le separan del blanco para comprobar su puntería. Hasta el final de 2015 compatibilizó los entrenamientos con las clases, pero, tras concluir los estudios secundarios, en 2016 se ha dedicado íntegramente a preparar la cita olímpica.

Entre el buen puñado de medallas conseguidas en categorías juveniles y absolutas, la que más valora es la plata que ganó en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nankín (China) en 2014. Esa experiencia olímpica, sumada a los Juegos Panamericanos de Toronto (Canadá), también le han aportado preparación para el clima tan especial que envuelve a una competición como son los Olímpicos.

Con ese bagaje, ya está ansioso por arribar a la villa olímpica, donde espera lograr hacerse un selfie con el nadador brasileño César Cielo o el atleta jamaicano Usain Bolt. "Cada villa olímpica es una historia diferente para contar, es una experiencia nueva, tienes contacto con nuevos atletas. No hay cómo describir eso. Todo el mundo quiere ir a las olimpiadas por todo lo que forma las olimpiadas. Es la villa, el aire que hay en la villa parece que es diferente del que hay aquí afuera. Y es algo que ocurre de cuatro en cuatro años y es lo que buscamos", comentó.

De la historia de los Juegos Olímpicos, D'Almeida recuerda un momento especial, la ceremonia de inauguración de Barcelona 1992, cuando el arquero español Antonio Rebollo se encargó de encender el pebetero con una flecha en llamas. "Fue un momento especial. Entre tantos deportes, fue un gran momento para nuestro deporte", recuerda D'Almeida que, por supuesto, vio después la escena en televisión, ya que nació seis años más tarde.

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