Los Juegos Olímpicos han cambiado drásticamente desde la Antigüedad

CIUDAD DE MÉXICO.- A una semana del inicio de la XXXI Olimpiada moderna de verano Río 2016, la fiebre por el olimpismo se siente en varias latitudes del planeta, la cual convierte a este evento en uno los más mediático  y esperados por millones de personas.

Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad de la civilización griega son la base de esta justa deportiva, sin embargo, no es la misma respecto a algunos ritos y elementos.

En abril de este año, en las ruinas de Hera en Olimpia, al sur de Grecia, se llevó a cabo el tradicional encendido de la antorcha, la cual fue representada con atuendos de esa época.

La llama olímpica, símbolo de los Juegos Olímpicos, hizo su viaje hasta Brasil con 12 mil relevos, quienes recorrieron 83 ciudades y 500 pueblos antes de llegar a Río de Janeiro, sede de la competencia veraniega.

Cuatro mil millones de personas serán testigos el próximo 5 de agosto de la llegada de la flama al Estadio Maracaná, la cual arderá en la caldera masiva.

La antorcha hace hincapié en el vínculo entre los antiguos y modernos juegos y subraya la profunda conexión entre estos dos eventos”, destaca el portal oficial de Rio 2016.

Los antiguos juegos se celebraron más de mil años, desde el siglo VIII A.C. hasta el siglo V D.C. donde se explotaba el comercio y el debate artístico y filosófico entre los líderes políticos de la época, por lo cual era una “fiesta” muy exclusiva. Celebrar la masculinidad, el orgullo griego y grecorromano, gratitud a sus dioses, hablar griego y no ser asesino o mujer eran las condiciones.

Actualmente el magno evento intenta unir las naciones en competencias deportivas sin importar sus diferencias.

La razón por la cual había este tipo de condiciones era por cuestiones religiosas, ya que Olimpia era considerado el trono de Zeus, su deidad máxima. Este lugar sagrado estaba entre dos ríos, el mismo donde dicen que Zeus derrotó a Cronos y donde el héroe Heracles inauguró los juegos en honor a Zeus. Otra historia es que Pélope, nieto de Zeus, inventpo los juegos tras ganar la mano de la princesa Hippodameia. Estos mitos están registrados en las esculturas del Templo Zeus, monumento de oro y marfil que tiene 40 pies de altura.

En contraparte, y debido a las disputas que tenían las deidades por el poder, está el túmulo Pélope, insginia ilegal que adora a Hera. Este monumento es importante, ya que en este está escrita la “tregua olímpica”, que es un disco que le da seguridad a participantes y espectadores de ver un buen espectáculo. Esto dio paso a disputar los primeros juegos en el año 776 A. C. a nivel local, los cuales incluyeron sacrificios, ritos religiosos y una carrera de 200 yardas, la cual ganó Coroebus.

El evento fue tomando fuerza hasta ser el más importante de los griegos. Grandes procesiones, sacrificio de cietos de bueyes, banquetes en honor a dioses y héroes y el protagonismo de los participantes eran las novedades.

Los ganadores eran vistos como héroes de gran fama, los cuales corrían desnudos, con aceite y polvo de terracota (para abrir los poros) y de asfalto (para suavizar la piel) en el cuerpo.

Hasta el 720 A. C. se obligó a los atletas usar taparrabos eran de rigor, sin embargo, la historia de Orisippus provocó que se volviera a correr sin ropa.

Luego fueron implementadas las pruebas de fuerza (como el boxeo y la lucha) y las relacionadas con caballos. En las competencias participaban hombres y niños, algunas hasta morir.

Un ejemplo era el pancracio, la cual estaba prohibida para niños, la cual no permitía el contacto visual y se valía el estrangulamiento. En el 564 A. C. Arrhachion, quien era campeón y venía del pueblo de Figalia, era conocido por morir de ahorcamiento y todavía ganar la pelea.

Basado en estas experiencias, el barón Pierre de Coubertin instauró los juegos en Inglaterra, en los cuales destacó “lo más importante en la vida no es el triunfo, sino participar; lo esencial no es haber vencido, sino haber luchado bien”. En base a este ideal, contrario al de la Grecia antigua que premiaba al más fuerte y al más rápido, implementó las medallas de plata y bronce.

Aunque actualmente el dopaje y el engaño es lo que mancha al olimpismo, en aquella época los más adinerados tenían cierta ventaja sobre los demás, tal como le pasó a Nerón en el año 67, quien a pesar de caer en una carrera de caballos recibió la corona de vencedor, lo cual cuestionó la justicia de los juegos.

Durante ese periodo de más de mil años los juegos soportaron cambios políticos, sociales y constantes guerras. La devoción por los preceptos religiosos fueron los que salvaron el evento y le dieron longevidad y nuevos bríos.

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