Horarios

Martín Onti: "Life is life" en el San Paolo

NÁPOLES, Italia.- Murió Diego Armando Maradona y la noticia ha quedado asumida como el hecho de que un día, a una hora y en un momento puntual de la historia, la muerte se llevó el físico del mejor jugador que dio el fútbol mundial. Ella, fiel a sus propios principios, llegó con la inesperada premura que odiamos los mortales. Cumplió con sus premisas y no podríamos achacarle ni urgencias ni tardanzas porque nada de lo que antepongamos podrá hacer que este presente se modifique.

La imagen etérea dentro de lo tangible que siempre intentamos que fuera Maradona, sirve para darle paso a la convicción de que su aura jamás fue, sino hasta hoy, verdaderamente palpable en toda su extensión. Él siempre fue humano, profundamente humano y de prisas terrenales. En este mundo vivió de manera incomprendida por los que le usaron en vida y seguirán tratando de usarle en su ausencia, aunque al amparo de muchos otros que le serán fieles eternamente.

Los capítulos de su vida son parte del todo que ya es su eternidad. La vida de Maradona no se reparte en etapas, no se divide en Fiorito, La Paternal o La Boca. Tampoco hay diferencias esenciales de fondo en su paso por Barcelona, Nápoles, Sinaloa o Dubai porque, simplemente, no se separan lugares que son materiales sólidos cuando lo que hay que dividir es una sustancia intangible hoy descansando en una fosa del cementerio de Bellavista.

Maradona, el ser humano, ha muerto porque su destino intransigente así lo tenía previsto. No es finalmente el triunfo palpable de lo inesperado sobre el miedo, porque no creo que él le haya temido a la nada en que físicamente se transformaría. Vivió como pudo y supo. Puede que no haya sido un excelente marido, padre o amante, y sí un transgresor de libre albedrío al borde de los excesos. Sin embargo jamás traicionó sus convicciones y siempre intentó congeniar con el prójimo de aquellos que no tenían otro paladín justiciero más que ‘el Diego’.

Nadie en el mundo del deporte recibe en su partida hacia ‘el otro barrio’, la cantidad de reverencias que ha cosechado El Pelusa. El planeta entero acompañó con congoja su adiós, y eso no lo logra cualquier ser humano.

Decir que ahora es inmortal deja de ser un calificativo que describa a Diego Armando Maradona. Mientras él siga en la mente de la gente con sus botines desatados, el ritmo del ‘Life is life’ seguirá sonando por siempre tanto en el Stadio San Paolo de Nápoles como en la Bombonera de Buenos Aires y en el corazón de quienes siempre le amarán.

Martín Onti

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!