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Lo que tiene que hacer Mourinho para que el Manchester United halle la senda del éxito

MANCHESTER, Inglaterra.- Cuando todo parecía color de rosa, la estancia de Mourinho en el Manchester United se ha vuelto convulsa e incómoda. El equipo ha perdido tres partidos consecutivos, se aleja de la punta de la tabla y su situación contrasta grandemente con la del Manchester City de Pep Guardiola.
 
A pesar de haber gastado una impensable cantidad de dinero en Paul Pogba, Henri Mhkitaryan, Eric Bailly y haber seducido a Zlatan Ibrahimovic, aún Mourinho no encuentra la manera de que su equipo engrane y no dé pobres partidos como el de este domingo en Watford o el del jueves anterior frente al Feyenoord.
 
Es cierto que los árbitros lo han perjudicado y un gol cambia completamente un partido y afecta el balance psicológico de los jugadores, pero más allá de eso el Manchester United no carbura y no ha sabido manejar las situaciones que se les han presentado.
 
Ante todo Mourinho se ha encaprichado por colocar a Paul Pogba y a Marouane Fellaini solos en el centro del campo, lo cual provoca dos efectos negativos. El primero de ellos es que ninguno de esos dos futbolistas son mediocampistas de contención naturales, -como Michael Carrick-, y nunca van a ejercer una protección defensiva correcta.
 
Por ejemplo, en el segundo gol del Watford el domingo, Pogba perdió completamente la marca de Roberto Pereyra, no impidió que el argentino recibiera la pelota ni tampoco que penetrara al área y asistiera a Juan Camilo Zúñiga.
 
La segunda consecuencia es que por más que Mourinho se empecine en colocarlos en esa demarcación, el instinto de ambos, sobre todo de Pogba, lo va a lanzar al ataque y entonces a sus espaldas se van a quedar espacios que los rivales van a explotar hábilmente.
 
Esta alineación le bastó para conseguir el triunfo en las tres primeras fechas, pero Mourinho tenía que haberse percatado de que contra el Manchester City necesitaba un apoyo extra, bien de Carrick u otro mediocampista, pero mandó el mismo esquema a la cancha y la máquina de Pep les pasó por arriba.
 
Mourinho se llamó a capítulo y utilizó un mediocampo de tres piezas, Schneiderlin, Ander Herrera y Pogba, en la cancha del Feyenoord por la Europa League y el juego del equipo tampoco mejoró. Entonces se dio cuenta de que la tardía llegada de Pogba le estaba pasando factura pues no había hecho pretemporada prácticamente. Contra el Watford volvió al dúo Fellaini-Pogba y ninguno dio los pases precisos y solventes que se esperan de los dos ‘5’.
 
El otro detalle táctico que Mourinho debe enfrentar es el de Wayne Rooney. El capitán ya ha perdido su capacidad goleadora como para seguir siendo delantero centro y ha sido desplazado más atrás en la cancha, tanto así que van Gaal lo utilizó repetidamente en el centro del campo y en la selección inglesa juega más por su nombre que por su propio rendimiento.
 
El aporte de Rooney ya no es lo que el Manchester United necesita para un hombre clave en el once titular, un jugador que aún deba conservar algo de gol y que también sea una pieza fundamental en la generación. Un segundo delantero en toda la regla, algo más o menos parecido a la labor que realiza Antoine Griezmann en el Atlético de Madrid, por poner un ejemplo, o quizás Adam Lallana en el Liverpool.
 
No es una decisión fácil para Mourinho sentar a Rooney, más ahora que cumplió el sueño de dirigirlo luego de que cuando estaba en el Chelsea hizo lo imposible por ficharlo. Pero si Mourinho ha enviado a la cueva a grandes figuras como Iker Casillas o Bastian Schweinsteiger, ¿por qué no ser lo sensato que el momento requiere y utilizar a Rooney según su rendimiento?
 
 
Mourinho ha perdido la capacidad para hacer que un equipo comience a rendir justo tras su llegada, algo, por ejemplo, que Guardiola aún conserva. En el Oporto, en su primera etapa en el Chelsea y en el Inter “la rompió” al llegar, pero en el Real Madrid, en su regreso a Stamford Bridge y ahora en el Manchester United le está costando más trabajo. Ahora quiere imponer su manera, su estilo y aunque a la larga quizás los jugadores acaban acostumbrándose y ganando algún título, esto toma tiempo para que suceda y no llega a ser algo completamente estable. Con el Madrid apenas ganó una liga y su Chelsea se desmoronó después de coronarse en la Premier League el año pasado.
 
Ahora Mourinho es más “quiero que ellos entiendan la manera en la que yo quiero jugar” en lugar de “quiero encontrar una manera efectiva de hacer funcionar a estos jugadores”. Por eso ficha tanto, al precio que sea, por eso no utiliza a los jóvenes. Quiere ser él la estrella, el centro, el eje, la causa y el efecto.
 
A pesar de que la presión con que se trabaja en la Premier League y mucho más en un club tan grande como el Manchester United es inmensa, cada manager tiene un margen de error cuando llega a un club. A van Gaal le dieron dos temporadas completas, mucho más de lo que podía pensarse analizando el rendimiento del equipo. Por eso se entiende que necesite probar varias variantes y varios jugadores hasta encontrar su mejor esquema y sus mejores hombres. A veces los futbolistas funcionan mejor con unos compañeros específicos y en unas posiciones específicas, pero por citar un solo caso, Mourinho está empecinado en alinear a Pogba y Fellaini solos en el centro del campo, todo va mal y los mantiene.
 
También tiene que dejar de criticar a los jugadores abiertamente y señalar sus errores, aunque solo sea como una inocente respuesta a “qué piensas de lo sucedido en tal o aquel gol”. El mundo tiene ojos y sabe que si alguien pierde la marca y cae un gol, ese es el responsable. Pero decirlo así tan explícitamente sólo conseguirá traer desunión y rechazo.
 
Los extremos/interiores que tiene a su disposición (Mata, Lingard, Ashley Young, Valencia, Mkhitaryan, Martial) son todos hombres con un valor probado y si todos se sienten piezas activas e importantes de este puzzle, no será muy difícil potenciar su rendimiento. Un partido malo, dos, lo tiene cualquiera, pero si están en el Manchester United es porque algo bueno tienen. 
 
Mourinho necesita un poco de humildad para consigo mismo, necesita desprenderse de su ego y encontrar caminos menos estresantes para dirigir a un grupo de personas. A la larga el futbol es tanto psicología, motivación y sensaciones como preparación física y habilidad técnica. Es un coctel, cada ingrediente cuenta y no hay una única receta para prepararlo. Es él quien tiene que cambiar y dejar de pretender que podrá cambiar al mundo.
 

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