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Mourinho-Wenger

Las frases más relevantes de la novela Mourinho-Wenger

 
LONDRES, Inglaterra.- Arsene Wenger le ganó a Jose Mourinho ayer en la Community Shield por primera vez en su vida, pero aún no se produce un cambio en la tradicional enemistad que ha matizado la relación entre ambos técnicos. Al terminar el partido cada cual cogió por su lado y no hubo apenas ni un intercambio de miradas.
 
 
Desde la llegada del portugués a la Premier League en el 2004 se comenzó a gestar una de las rivalidades más ásperas del campeonato inglés en su post-modernidad. Pero la acidez de Mourinho no sólo se manifiesta con Wenger, también mantuvo una tensión similar con Rafa Benítez durante los seis años en los cuales dirigió al Liverpool.
 
Cuando el Chelsea se disponía a ganar la Premier en el 2005, Wenger, que había conquistado el torneo de manera invicta en la temporada anterior con pocos ingleses en la cancha, puso en la mira la globalización de la plantilla de Mourinho al recordar que John Terry era el único jugador dentro de su escuadra formado en las islas británicas.
 
La tregua no duró mucho y en agosto de ese mismo año el francés retomó el látigo: “Sé que vivimos en un mundo donde sólo hay ganadores y perdedores, pero cuando un deporte le entrega el éxito a un equipo que se rehúsa a tomar la iniciativa, entonces este deporte está en peligro”, en clara alusión a los métodos empleados por Mourinho.
 
Desde el banquillo de Stamford Bridge, como era de esperar, no se quedaron callados: “Wenger tiene un problema con nosotros y creo que él es lo que aquí llaman un mirón. Le gusta mirar a otras personas. Hay quienes tienen un telescopio en su casa para espiar a otras familias. Él debe ser uno de esos, es una enfermedad. No para de hablar del Chelsea”.
 
El tira y encoge continuó, ahora desde la óptica del francés: “Él está loco, es un falta de respeto y está desconectado de la realidad. Cuando una persona estúpida se vuelve exitosa, a veces se vuelve más estúpido en lugar de más inteligente”.
 
Mientras, Mourinho continuó aferrado a su tesis: “En Stamford Bridge tenemos archivadas todas las frases de Mr. Wenger sobre el Chelsea en los últimos 12 meses y no es un archivo de cinco páginas. Tiene 120”.
 
 
Tras la marcha de ‘The Special One’ del Chelsea en septiembre del 2007 la rivalidad se mantuvo congelada, aunque no muerta. En el 2008 el portugués, dirigiendo al Inter, dijo que a los ingleses les encantaban las estadísticas y le preguntó a la audiencia si sabían que Wenger tenía solamente un 50% de victorias en la Premier League.
 
 
Mourinho se marcha al Madrid y aunque continúan alejados físicamente, ninguno se olvida del otro. El conjunto blanco liquida en el partido de ida una eliminatoria ante el Galatasaray y necesitaba aprovechar la vuelta para limpiar las tarjetas de Xabi Alonso y Sergio Ramos. Mourinho manda sendos mensajes a ambos jugadores para que fuercen la amonestación y Wenger no pudo contenerse: “Fue algo horrible, honestamente. Cuando lo ves en televisión lo primero que piensas es: ‘Nunca hagas eso, nunca’. Es una pena que algo así venga de un club grande”.
 
El portugués no pudo encontrar mejor chispa que esa para lanzar otro dardo envenenado: “En lugar de hablar del Real Madrid, Mr. Wenger debería explicar la derrota de su equipo. La historia de que tiene muchos jóvenes ya se está poniendo vieja. Sagna, Clichy, Walcott, Fabregas, Song, Nasri, Van Persie, Arshavin no son jóvenes. Son todos grandes jugadores”.
 
Fría y tensa, así ha sido la relación entre ambos
 Fría y tensa. Así ha sido la relación entre ambos.
 
En los primeros meses tras el regreso de Mourinho a la Premier todo transcurrió en una asombrosa cordialidad, pero bastó que el Chelsea le vendiera a Juan Mata al Manchester United en enero para despertar la furia del jefe del banquillo del Emirates pues los de Stamford Bridge habían disputado sus dos partidos contra el Manchester United, mientras el Arsenal ya había ‘sufrido’ al español con el equipo blue  y ahora tendría que hacerlo otra vez con los Diablos Rojos. “Si se quiere respetar la limpieza del campeonato esto no debería suceder”, dijo Wenger en esa oportunidad.
 
No es la naturaleza de Mourinho quedarse callado y no lo hizo: “Wenger siempre se queja, es lo normal en él. Debería estar contento porque el Chelsea se deshizo de un jugador como Mata. Lo que sí creo que no es justo es que el Arsenal tenga un calendario más cómodo”, replicó.
 
Por si todo esto hubiera sido poco, en febrero del 2014 se produjo la más risible y amarga confrontación entre ambos. Luego de que Wenger deslizó que Mourinho le tiene miedo al fracaso, en la otra esquina encontraron la chispa perfecta para descargar todo su rencor: “¿Le tengo miedo al fracaso? Él es un especialista en fracasos, yo no. En cualquier caso si él está en lo cierto y yo le tengo miedo al fracaso es porque no me sucede muchas veces. Quizás él tenga razón, no estoy acostumbrado a hacerlo. Pero él lleva ocho años sin ganar un título, eso es fracaso”, dijo Mourinho.
 
La aspereza entre ambos dejó atrás las palabras y llegó al plano físico en octubre del año pasado en Stamford Bridge. Wenger y Mourinho se empujaron mutuamente en el área técnica y el cuarto árbitro, Jonathan Moss, tuvo que intervenir.
 
 
Después del partido Wenger reconoció que no debía haber reaccionado de esa manera pues así uno no debe comportarse en un terreno de fútbol.
 
En abril de este año el Chelsea tenía casi amarrado el título de la Premier y tenía que jugar en el Emirates. Mourinho puso una alineación claramente defensiva para no perder y provocó los cantos de ‘aburrido Chelsea’ por parte de los hinchas del Arsenal. “¿Aburrido? Aburrido es estar 10 años sin un título. Apoyar a un club y estar años y años esperando sin ganar la Premier, eso sí es aburrido. Quizás los hinchas del Arsenal no nos estaban cantando a nosotros”, soltó un irónico Mourinho.
 
La semana pasada se produjo el último capítulo de esta inconclusa novela cuando el portugués puso en tela de juicio la reputación de Wenger como un manager ahorrativo: “Si sumas lo que han gastado los clubes en los últimos tres o cuatro años te puedes llevar una sorpresa. Özil más Alexis más Chambers más Debuchy… Coge una calculadora y verás, no deja margen a la especulación”.
 
Wenger está haciendo uso ahora del inapelable valor del silencio cuando ya han transcurrido 24 horas de su primer triunfo frente a la persona con la cual más ha soñado en la última década y a la cual le ha lanzado los piropos engendrados en lo más profundo de su bilis.
 
 

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