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Lexus UX 250h, brillante en movimiento

El Lexus UX 250h se une al Lexus CT 200h como coches con los que la división de Toyota quiere ganar mercado apostando por el público más joven. 
 
¿Qué encontrarán quienes opten por un Lexus UX 250h?
 
En pocas palabras: un buen coche híbrido sobreelevado que tiene una muy buena apariencia exterior e interior, un magnífico comportamiento dinámico y un excelente rendimiento, pero que adolece de algunas flagrantes carencias de diseño interior que también merecen ser tomadas en cuenta.
 
 
Vamos a verlo:
 
Si uno se remonta a los albores de la SUVmanía, recordará que en el principio al menos hubo distinción entre lo que significaba un SUV, que era un todocamino con ganas de ser todoterreno, y lo que significaba un crossover, es decir, un cruce entre razas: compacto sobreelevado, por ejemplo, como es el caso.
 
Bien, pues el Lexus UX 250h recuerda mucho a la esencia crossover.
 
Llama la atención su tamaño, por lo contenido en altura, y sus proporciones de compacto, que no se pierden en ningún momento. En sus trazos hay diseño industrial encaminado a favorecer el comportamiento aerodinámico, pero también una buena dosis de carácter. Sin embargo, las líneas quedan más acentuadas en fotografía que visto el coche al natural. Cara a cara, el Lexus UX 250h resulta mucho más armonioso que en imagen.
 
Las ya habituales formas prominentes de Lexus se plasman en una nueva parrilla frontal, que es propia de este modelo, y que ofrece mil caras, en función de cuál sea nuestro ángulo de visión.
 
Los pasos de rueda amplios y una zaga caracterizada por una línea continúa compuesta por 120 luces de tipo LED, sobre un fondo plano, son los otros rasgos distintivos de este coche.
 
El nuevo crossover de Lexus llega al mercado con una gama de 13 colores para la carrocería. Dos de ellos se han desarrollado de forma exclusiva para el Lexus UX 250h: naranja Carnelian, pintado fundiendo una capa de rojo con una capa de mica con brillos en amarillo, y el verde Oliva, que está llamado a ser el terror de los fotógrafos porque, como dice Lexus, “ofrece un marcado contraste entre unos destellos brillantes y unos tonos más oscuros y calmados”.
 
Por cierto, de aquello de para gustos, colores... el naranja Carnelian destaca de forma excelente sobre las otras opciones. Sin duda, este es el color que mejor le queda al Lexus UX 250h.
 
Los colores más oscuros del Lexus UX 250h ofrecen un aspecto más señorial, mientras que hay opciones como el naranja Carnelian o el azul Zafiro que aportan una mayor dosis de vivacidad.
 
Este último, el azul Zafiro, es un color liso con partículas de cristal que reflejan la luz.
 
En las ruedas encontramos neumáticos de dimensiones 215/60R17 o bien 225/50RF18 en los niveles Luxury y F SPORT, como es el caso de las unidades probadas en esta presentación, que calzan neumáticos Dunlop SP Sport Maxx.
 
Un interior con luces y sombras
 
En el proyecto del Lexus UX 250h, la firma premium de Toyota no ha escatimado esfuerzos en buscar un ambiente que aporte a sus clientes una experiencia que va más allá de la simple elección de un coche y su conducción. De hecho, la palabra emoción llena los discursos de Lexus cuando nos hablan de este crossover.
 
Un ejemplo del empeño que han puesto por conseguir una gran calidad se encuentra en el trabajo de ingeniería realizado a la búsqueda de un sonido del cierre de puertas que transmita solidez y excelencia. Estudios de ondas de sonido, pruebas y más pruebas... y el resultado es muy satisfactorio.
 
Además, el Lexus UX 250h resulta silencioso, no sólo por su motorización híbrida, sino de puertas adentro también, gracias al excelente trabajo de aislamiento acústico que ha recibido el coche.
 
Una vez aislados del exterior, observamos buenos materiales al tacto, y un espacio en el que resulta cómodo encontrar la posición del asiento, de tipo deportivo, a pesar de que el respaldo resulta algo bajo y, por tanto, el reposacabezas puede dar problemas a personas de estatura elevada.
 
Y aquí ya las cosas empiezan a ir no tan bien.
 
Espacio contenido no, lo siguiente. Uno se sienta en el puesto de conducción y hay algo que no cuadra. La cuestión clave es que no se corresponde el espacio interior con las expectativas que despierta el Lexus UX 250h cuando vemos el vehículo por fuera. Salimos del coche y lo volvemos a mirar. Algo falla.
 
A todas estas, ya que estamos mirando por fuera y por dentro, el maletero resulta bastante discreto para un compacto de estas características: 320 litros en las versiones FWD, 283 litros en las versiones AWD. Así a bote pronto tenemos que estos tres competidores tienen longitudes menores, y sin embargo:
 
Y este es un gran punto en contra para un crossover compacto como este. Por muy coche híbrido que sea, al final se percibe como un compacto que tiene un maletero demasiado pequeño para el tamaño total del vehículo.
 
Echando un segundo ojo a los detalles del habitáculo, observamos puntos que desentonan, por extraños. Por ejemplo, una guantera cuya tapa se percibe barata al tacto, dando una sensación de plástico delgado que no pesa, mínima resistencia... esas cosas, luego encontramos una broma como lona cubreequipaje.
 
Puede tratarse de una cuestión de costes. Cada uno elige dónde debe poner el dinero, y por tanto se puede aceptar que la elección de materiales flaquee en algunos puntos.
Pero es que luego hay otras cosas que no se acaban de entender.
 
El diseño del puesto de conducción es envolvente. Tremendamente envolvente, de hecho. Y la sensación que le da al conductor es de un cierto agobio que viene por la parte frontal, y sobre todo por los laterales del asiento.
 
En la parte frontal, un panel de instrumentos excesivamente cerrado y cercano al punto de visión merece un profundo replanteamiento. La sensación es de qué la consola que alberga el panel se abalanza sobre el conductor, y no se comprende qué extraño sentido de la ergonomía ha motivado colocar el control de crucero y los selectores de modos de conducción a lado y lado de esa consola, como si se tratasen de los manillares de una invisible motocicleta.
 
En los laterales, un a todas luces excesivo túnel central que acoge el selector de marchas, buena parte de los mandos del sistema multimedia y un arcón contribuyen definitivamente a que la pierna derecha choque de forma continua, restando comodidad a los movimientos. Algo similar ocurre con los guarnecidos de las puertas, que siguen el lenguaje de diseño del exterior y trasladan al interior aristas y regruesos que restan habitabilidad al puesto de conducción.
 
En el terreno del manejo de sistemas, resulta algo confusa la disposición de elementos propios del sonido, que quedan excesivamente retrasados. Y donde el Lexus UX 250h realmente sorprende en negativo es en la elección de un touchpad de tacto ciertamente complicado para navegar por la pantalla, en vez de haber optado por una pantalla táctil.
 
Preguntado por este particular, el ingeniero jefe de proyecto, Mitsuteru Emoto, defiende que el touchpad es más seguro porque evita desviar la mirada. Mantengo mis discrepancias aquí, cuando el tacto del touchpad es tan errático que lleva a dividir la atención del conductor entre el movimiento de la mano, la reacción del sistema... ah, bueno, y la conducción, claro.
 
Lexus UX 250h, brillante en movimiento
 
De vuelta a las luces de este crossover, el Lexus UX 250h se muestra brillante en movimiento. El sistema híbrido es el que ya conocemos, aunque su nueva centralita tiene un tamaño menor.
 
Ahora que todo el mundo se dedica a fabricar híbridos, algunas marcas harían bien en inspirarse en las imperceptibles transiciones que consigue Toyota entre motor térmico y motor eléctrico.
 
La transmisión del Lexus UX 250h aporta ese punto de controversia en el que uno no sabe ya si abundar o no. Esta alcanza ya su cuarta generación, y aquí va a gustos, como cuando uno debate sobre si la pizza con piña es aceptable porque está muy rica o si se trata de un horroroso invento del demonio:
 
A quien no le guste la tibia sensación que transmite un CVT, no le gustará esta transmisión aunque alcance su 123456789ª generación.
 
A quien le guste que el CVT simplemente actúe, encontrará una caja que, ahora sí, funciona bien sin quedarse enganchada en ciertas velocidades.
 
A mí esta generación de CVT sí me convence, porque actúa de forma poco perceptible, sí, pero actúa. Y lo hace de manera rápida en cuanto hace falta, que es lo mejor que puede hacer una transmisión. Por eso, mi voto personal es favorable. Pero ojo, también es verdad que yo no soporto la pizza con piña, así que... lo mejor es que cada cual pruebe y luego decida.
 
El motor térmico es un nuevo 2.0 atmosférico de ciclo Atkinson y cuatro cilindros. 
 
La potencia combinada del sistema híbrido es de 184 HP, según aclara la marca en la presentación, rectificando el dato de 178 HP que se publicó inicialmente. En cualquier caso, la entrega de esa potencia es la adecuada, ni más ni menos. Simplemente hay que ser claro hablando a través del pie derecho sobre el pedal del acelerador, y el coche hace todo lo demás.
 
El chasis acompaña bien y la dirección, aunque tenga un tacto algo artificial, está bien aplomada y además resulta muy precisa.
 
Párrafo aparte merece la suspensión adaptativa con que cuentan las versiones Luxury y F SPORT, que hereda del Lexus LC Coupé. Si con la suspensión normal el UX se muestra algo blandito, el punto de dureza que aporta el sistema AVS de Lexus le da al crossover un punto más de dinamismo. De hecho, en algunas curvas entramos un poco más alegres de la cuenta, y rápidamente comprobamos cómo el coche obedece de forma fiel gracias a un buen conjunto entre chasis, dirección y suspensión.

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