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Honda Civic Type R, deportivo muy pasional

Ese bicho celeste que ves ahí es un Civic. Sí, un "simple" Civic al que Honda decidió bautizar con el apellido Type R y convertirlo en uno de los juguetes más deseados por cualquier conductor amante de la velocidad.
 
Con 306 caballos de fuerza, un espíritu racing y el récord del auto de tracción delantera más rápido de Nürburgring, ¿sigues pensando que un Honda Civic no puede ser deportivo?
 
A decir verdad, es muy poco lo que comparte con el grueso de los Honda Civic que hay en la calle. La división deportiva de la marca realizó tantos ajustes y modificaciones, que el Type R está lejos de ser un compacto como todos los conocemos; es un hot-hatch totalmente entregado a la velocidad y que hemos puesto a prueba.
 
No necesito pedirte que lo mires, porque es inevitable hacerlo. El Honda Civic Type R es un imán de miradas que inmediatamente delata sus intenciones deportivas. Para algunos quizá el tamaño de su equipo aerodinámico sea una exageración, y es que entre tantos accesorios, el auto verdaderamente imita a los vehículos de competición y eso puede incomodar a los gustos más conservadores.
 
 
En todo caso, el Honda Civic Type R no es para ellos. El auto fue creado para quienes gustan de las altas prestaciones y, además, presumirlas. Mira el tamaño del alerón, del escape central, las dimensiones de las tomas de aire... y todos esos elementos que si me detengo a mencionar, me escribo toda una enciclopedia.
 
Lo interesante es que sus accesorios no sólo tienen el objetivo de hacerlo parecer salido de una película de Rápido y Furioso, sino de ayudarle a la hora de circular a altas velocidades en circuito.
 
El Honda Civic Type R es el único hot-hatch cuyo alerón genera una carga aerodinámica real. No es simple decoración.
 
Un auto con un alerón de ese tamaño no podía llevar una cabina menos escandalosa. El Honda Civic Type R es un auto sumamente pasional y eso lo confirmo al echar un vistazo al interior. El diseño es heredado de cualquier Civic y a eso se debe la buena dosis de funcionalidad.
 
El espíritu racing se inyecta a través de plásticos estilo fibra de carbono, accesorios forrados en gamuza, pedales de aluminio y accesorios rojos por doquier: volante, puertas, tablero, cuadro de instrumentos y hasta cinturones de seguridad.
 
 
Al tomar el puesto del conductor, notaremos que la posición de manejo es considerablemente más baja que en cualquier otro auto, lo que acentúa la experiencia deportiva. Los asientos merecen mención honorífica no sólo por su magnífico diseño de auto de carreras, sino por el gran agarre lateral que ofrecen. Para rematar, la forma de la palanca de velocidades: mírala, al puro estilo de la vieja escuela japonesa.
 
Entiendo que quien se compra un auto de estas características lo hace pensando antes en el desempeño, que en el equipamiento. De cualquier modo, la dotación de tecnología y confort del Honda Civic Type R califica como completa. Destaca el sistema de infotenimiento con pantalla de 7 pulgadas, compatibilidad con Android Auto y CarPlay, cuadro de instrumentos con pantalla a color, sistema de sonido de 12 bocinas, llave inteligente, faros de LED, freno de estacionamiento eléctrico y el sistema Honda LaneWatch con una cámara para asistir cambios de carril.
 
Si les digo que el auto cuesta $37 mil, quizá me preguntarás por qué el espejo retrovisor no es electrocromático, los asientos no tienen ajuste eléctrico y los ensambles tienen un margen de mejora importante. La respuesta no la sé con certeza. El hecho de que el auto se importe de Reino Unido implica un costo adicional, sin embargo, mi teoría es que todo gira en torno al costo de la exclusividad. ¿O cuántos Civic Type R has visto en las calles?
 
Lo mejor del Honda Civic Type R se encuentra en su manejo, no menos agresivo que el de sus competidores europeos y bastante menos aislado. Dicho en otras palabras, en el Type R sientes una conexión más directa con el auto, la vibración del motor en la palanca de velocidades y la dureza de la suspensión. De algún modo, conducirlo me recordó al Mazda MX-5, no en prestaciones ni comportamiento, sino en la experiencia old-school y directa.
 
 
 
 
Por lo tanto, estamos ante un auto que se olvida del confort con tal de ayudar a que las buenas manos de su conductor lo conviertan en uno de los vehículos más rápidos del circuito. La dirección es sumamente comunicativa y en modo Sport se vuelve realmente dura para seguir instrucciones de la manera más precisa posible.
 
¿Sobrevalorado? Si así quieres llevar al costo de la exclusividad, entonces sí, el Honda Civic Type R es notablemente más caro que sus competidores, pero también es el hot-hatch más entregado a la alta velocidad y de los más exclusivos. 
 
Quien valore el apellido Type R, lo espectacular de su apariencia, la transmisión manual, la pureza de sus reacciones al estilo de la vieja escuela —aun con motor turbo— y sabor de conducir un auto del que rara vez te encontrarás otro igual en la calle puede inclinar la balanza en favor del ejemplar de Honda. Un capricho dentro de los caprichos.
 

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