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Volkswagen Tiguan SE R Line Black

Conoce a la nueva leyenda: Volkswagen Tiguan SE R-Line

Hay una nueva tendencia entre marcas automotrices, especialmente en el Grupo VAG de presentar versiones con leyendas como S Line, FR Line y, en el caso específico de Volkswagen, R-Line. Estos subtítulos de los modelos hacen referencia al equipamiento. Se trata de modelos con motorizaciones eficientes y elementos que se encuentran en versiones más equipadas y deportivas.
 
Bajo esta premisa, Tiguan R-Line se une a la alineación del reconocido SUV de Volkswagen, y se coloca justo entre la versión más equipada con motor 1.4, y la tope de gama conocida como Highline. Buen momento para recordar que todas las versiones de Tiguan en México corresponden a la versión grande vendida en Europa, conocida como AllSpace.
 
 
Insisto en que Volkswagen podría habernos sorprendido con un Tiguan corto, el que se vende en Europa como su versión más sport. Es del tamaño de un Seat Ateca que muchos consideran pequeño en comparación, sin embargo, el espacio interior es prácticamente el mismo, y Tiguan R-Line no está configurado con una tercera fila de asientos. Se hubieran aprovechado mejor los accesorios estéticos y lo hubiera acercado más a una versión deportiva de verdad. Lo bueno es que todo Tiguan vendido en México es fabricado en Puebla.
 
El Tiguan que probé para que ustedes lo conozcan más a fondo utiliza el motor 1.4 TSI, de 150 hp y 184 lb-pie de par. Si las cifras de desempeño te parecen conocidas, es porque se usa en muchos modelos de Grupo VAG: SEAT León y Ateca, Audi A1, Q3 y A3, Volkswagen Golf y Jetta. La mayoría de los modelos listados utilizan transmisión DSG de 7 velocidades, mientras que Tiguan R-Line mantiene la de 6. Es más rápido el arranque, pero consume más gasolina mientras se circula a velocidad crucero de autopista. Unas cosas por otras.
 
 
Para quienes han manejado vehículos Volkswagen recientes, encontrarán una sensación familiar al volante de Tiguan R-Line. La marcha es suave sin sacrificar el control en curvas. El despegue es lento por la reducida cilindrada del motor, y el excesivo turbo-lag, pero una vez superando las 2,600 rpm, el turbo habrá cargado por completo y se percibe claramente como aumenta la velocidad sin titubeos. La caja hace los cambios en el momento justo, abajo de 4 mil vueltas en modo normal —a menos que el acelerador vaya a fondo— y hasta el corte de inyección en modo Sport.
 
La posición de manejo es buena y se complementa con el ajuste eléctrico de los asientos y espejos laterales, mientras que el volante se ajusta de forma manual. Hay mucho espacio al interior, los pasajeros atrás pueden viajar cómodos incluso si son de piernas largas u hombros anchos, y el equipaje de 4 o 5 cabrá perfecto en la cajuela.
 
 
Se utilizan plásticos de buena calidad y textura. El ensamble —mano de obra mexicana— es de apariencia premium, y aunque la mayoría de los controles son análogos, la pantalla táctil central de 8 pulgadas incluye un gran número de funciones de infotenimiento que incluye un programa EcoTrainer para reducir el consumo al máximo posible con sólo seguir consejos e interpretar las gráficas que despliega.
 
 

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