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Martín Onti: La sonrisa de Jon Rahm y Adam Hayes

En el golf, no sólo se tiene en cuenta al personaje principal que es el que ejecuta los golpes, el jugador, si no también y con marcada importancia la de su caddie. En el Northern Trust Tournament celebrado en Jersey City, en el que terminó imponiéndose el estadounidense Tony Finau en un desempate a ‘muerte subita’ con el australiano Cameron Smith, Jon Rahm y Adam Hayes nos dejaron una anécdota interesante en la cual todos deberíamos recapacitar.

Hayes, caddie del español por un largo lustro ya, fue aconsejando a Rahm con maestría desde el inicio del torneo neoyorkino. La vieja relación entre el golfista vasco y su ayudante hacía presagiar una cómoda victoria al cabo de los cuatro días de competencia en la que el ‘León de Barrika’ sólo perdió el liderato en el hoyo 15, de los 18 que habitualmente se juegan, del último día, para ya no recuperarlo.

No se trata con esto de negarle merecimientos ni a Tony Finau ni a Cameron Smith, muy por el contrario, sino de poner en perspectiva que la confianza lleva a la desconcentración y esta, deja al descubierto la inmadurez del ser humano en momentos límites.

Jon Rahm fue ganando desde el principio mismo con 2 golpes, y hasta con 3, de ventaja sobre sus variados oponentes, entre los que también estuvo por momentos el sudafricano Erik van Rooyen y un par más de jugadores que se acercaban a la posición del vasco. Sin embargo, hasta antes de llegar al fatídico hoyo 15 del último día, Jon y Adam Hayes controlaban el juego. Uno desde la ejecución y el otro desde las acertadas indicaciones.

Pero algo ocurrió en el postrero recorrido del lunes entre el hoyo 12, 13 y 14 de Finau, y el 12, 13 y 15 de Jon Rahm. Las sonrisas, casi carcajadas, entre Rahm y Hayes desaparecieron en la misma proporción que la preocupación se adueñó de ellos. La firme determinación del estadounidense y el australiano fue en su profesionalizada dirección mientras el vasco entraba en la desesperación perdedora de la que ya no pudo escapar.

Analizar el juego no viene a reparo ahora, cuando ya es tarde. Todas las alternativas del mismo, viento, golpes erróneos, decisiones de palos a usar, estrategia de espacios a los que enviar la bola, situación del campo, y demás medidas tácticas, quedan en saco roto cuando la actitud es la verdadera diferencia.

Si no es por el deporte en sí, debe serlo por el respeto hacia lo que se hace. Rahm tenía ganado el torneo a 4 hoyos para el final de una competencia de 4 días en los que siempre llevó la delantera. Finau se lleva el premio mayor de 1.710.000 dólares, Smith 1.035.000 y Rahm 655.500 dólares. 1.054.500 menos de los que creyó tener asegurado en su cuenta bancaria antes del hoyo 15, ese que borró la sonrisa de Adam Hayes y la suya propia.

Martín Onti

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