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Foto: EFE

Onti: Agatha Christie y Sherlock Holmes

MADRID, España.- De dos maneras se podría contar la historia de un crimen, la urgente, absoluta  y concreta que impone el ojo avizor y asertivo de Sherlock Holmes, o el pausado, relativo y entretenido que propone la novela cadenciosa de Agatha Christie. Los dos arriban al mismo final certero pero de diferentes maneras. Uno le da al espectador la resolución inmediata y el otro el dilatado placer de disfrutar el tiempo, pero, ambos coinciden con lo irremediable.
 
 
 
 
Ayer en el estadio Santiago Bernabéu, el final que hubiesen escrito cualquiera de ellos hubiese arrojado el mismo desenlace. Sherlock Holmes lo hubiese dado a conocer inclusive antes de terminado el partido entre el Real Madrid y el Barcelona, y Agatha Christie quizás aún estuviese escribiendo detalladamente hechos trascendentes del juego.
 
Perdió el Madrid de Zinedine Zidane y ganó el Barça de Ernesto Valverde. Ese sería el título infalible, seco e inapelable de un encuentro que tuvo mucho para el análisis. Se le buscaron, y se le encontraron, errores al técnico francés y se le encomiaron virtudes al estratega extremeño. En ambas aseveraciones no nos equivocaríamos en el mundo del fútbol, simplemente porque este no es absoluto.
 
Por ello, desde el punto de vista bendito que siempre nos otorga este deporte, debemos agradecer un clásico más y la posibilidad de disfrutar variaciones que podrían haber resultado diferentes si los blancos, en la primera parte, acertaban de cara a la portería de un cada vez más seguro Ter Stegen. Si el gol hubiese llegado entonces, con merecimientos reconocidos para el local, la historia, toda, hubiese sido distinta. Pero no, el que acertó fue el conjunto blaugrana en la complementaria y todo cambió para un juicio postrero aceptado desde la valentía equívoca de Zidane por un lado y la tranquilidad elaborada de Valverde, por el otro, a sabiendas, ambos, de que esto es un juego de relatividades.
 
Sherlock hubiese terminado con la historia a las 3:00 pm. Agatha aún sigue escribiendo lo que el mundo ya sabe de sobra 24 horas más tarde. Para Holmes el 0-3 no hubiese tenido bemoles ocultos, la señora Christie estaría ahora en el capítulo II, donde el sol se transformaba en crucial para los porteros a esa extraña hora de imposición asiática para que se juegue el partido más importante del planeta en la capital de España.
 

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