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Martín Onti: Todo hombre tiene un precio

MADRID, España.- No me animaría a tener en cuenta un mínimo porcentaje de la humanidad sin considerar que cada hombre tiene su precio. Esa gran mayoría, a no ser que las circunstancias sean límites, acepta condiciones convenientes, que bien podrían no ser económicas, a cambio de satisfacer necesidades primarias acostumbradas a ser gratificadas. Sólo los muy ascetas no entrarían en esta categoría en la que el normal de los mortales sí lo hace.

Todo viene a colación del gran cambio que en estos últimos años se ha producido en el mundo del fútbol y marcado por la venta de Neymar al PSG por parte del Barcelona. En principio se lo aceptó como un capricho que ya no tiene argumentos justificables. Una situación puntual de un jeque árabe con mucho dinero despilfarrando 222 millones de euros por un futbolista, vino a ser la punta de lo que hoy se ha transformado en incontenible.

Sirva esta antesala para explicar la prostitución de este deporte apoyada en la complicidad de sus protagonistas, en la que intervienen muchos factores comunes. Los que necesitan hacer la inversión y los que reciben las ventajas de esas especulaciones financieras, pasan a ser principales componentes de un sistema que nadie avizora en qué terminará, sabiendo que ha comenzado y desconociendo su final.

Las cifras escalofriantes que ya se mueven en el fútbol, en nada tienen que ver con la realidad de este mundo en el cual hay gente que, literalmente, se muere de hambre mientras la ambición desmedida de los hombres se muestra a sus anchas con base en los grandes clubes del mundo.

Hablar de que las comercializaciones en los traspasos de futbolistas han pasado a tener una base de 100 millones de euros y que suenan a normales, es lo anormal de esta situación. Asusta cuando se tienen en cuenta las condiciones sociales que son parte de esta vida, pero, el pan y el circo son cuestiones primarias desde épocas remotas y poco queda por hacer otra que adaptarse a los tiempos contemporáneos.

Me sobrecoge saber que Cristiano Ronaldo pide 80 millones de euros anuales de salario… y no quiero pensar el costo de su transferencia si se va del Real Madrid; que Antoine Griezmann pasará a costar 200 millones en unos días más; que el precio de Neymar está ahora cercano a los 300 millones; que lo pagado por Coutinho y por Ousmane Dembélé han sido cifras impensables sólo unos meses atrás y que van quedando en pequeñas hoy. Como estos, existen muchos más casos que no hacen otra cosa que corroborar una cierta indignación con lo que nos ofrece el futuro del fútbol.

Todo hombre en un mundo cada día más mercantilizado, aunque sean circunstancias límites, tiene su precio. Por ello es preocupante y triste suponer lo que no tiene vuelta atrás.

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