Horarios

Martín Onti: Los rumores y la realidad

No soy muy amigo de los rumores, pero en ocasiones debo aceptar que uno se permite el juego que significa dejar libre su mente a los dimes y diretes del mercado. Es una gracia que se siente liberando la imaginación hasta ese punto que sólo llega a las fronteras de lo irreal. Una cosa en haber arriesgado, en su momento, con el pensamiento de que Cristiano Ronaldo acabaría traspasado a la Juventus de Turín, cosa que ocurrió, y otra muy distinta la de que Lionel Messi pudiese terminar recalando en Roma o Milán.

En ese ir y venir de noticias, el mundo del fútbol tiene sus caminos desandados. Puede que el entorno madridista aún se regocije entre la ilusión de cubrir la ausencia de CR7 con Neymar o Eden Hazard o Kylian Mbappé vistiendo la camiseta del Real Madrid, como que la afición del Barcelona espere el arribo por sorpresa del campeón del mundo Paul Pogba. Todo es válido en épocas estivales donde el tiempo de elucubraciones es lo que sobra.

La realidad es otra cosa y por experiencia, uno se ve obligado a abandonar las presunciones lúdicas que distraen la cabeza mientras va la retrete, y deba aferrarse al presente más palpable que ofrece caminar en la calle el día a día.

El creciente ambiente mercantil en que el fútbol ha degenerado parece haber encontrado, si no me equivoco, mentes inteligentes para poner un coto a la locura a la que íbamos, o vamos, lanzados. La conciencia de personajes influyentes como sin duda es el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, me hace confiar, de acuerdo a lo que deja ver su comportamiento, que todo debe tener un límite antes de descarrilar en la demencia.

En este mundo contemporáneo, urgido por las necesidades que sabotean los festejos y la felicidad que el deporte debería significar, se le da la bienvenida a conductas como la que, quiero acertar, el mandatario blanco ha priorizado. No puede ser que las cifras exorbitantes que se han estado pagando por futbolistas, continúe en esa alza imparable de precios que seguramente terminaría en el descontrol del negocio que seguirá siendo el balón.

Cristiano Ronaldo puede haber disparado este capítulo con su venta a la Juventus con una tasación acorde a los tiempos que corren –amén de las circunstancias especiales que rodearon su particular situación- y más en concordancia con una realidad a la que el fútbol no puede dar la espalda. Un precio que ronda los 100 millones de euros por uno de los mejores jugadores del mundo debería ser el tope que delimite el mercado de las piernas.

Entre rumores y hechos concretos nos vamos dirigiendo hacia el inicio de las ligas y en ese camino, todavía, no me sorprendería encontrarnos con resultados que contradigan lo aconsejable. La línea del descalabro es tan fina, que a veces ni la mejor intención de un altruista la puede sostener.

Martín Onti

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!