Horarios

Mar.Dic.01 12:00 AM EST
Mié.Dic.02 12:00 AM EST
Vie.Dic.04 12:00 AM EST
Sáb.Dic.05 12:00 AM EST
Mar.Dic.08 12:00 AM EST
Mié.Dic.09 12:00 AM EST
Jue.Dic.10 12:00 AM EST

Martín Onti: José Antonio Reyes

SEVILLA, España.- Bien podría ser el nombre del futbolista andaluz el título de una historia trascendental para mirarnos en el espejo que, de alguna u otra manera, todos deberíamos enfrentar para mejorar al prójimo. Sin duda la muerte de José Antonio Reyes ha conmocionado al mundo alrededor del cual gira el fútbol. Nadie puede ignorar que se han perdido dos vidas en un fatal accidente automovilístico, como que tampoco debemos olvidar el cómo y el porqué se ha llegado a ello.
 
La controversia nacida a propósito de la opinión de Santiago Cañizares, aquel ex-portero del Real Madrid y del Valencia hoy devenido en comentarista deportivo, acerca de la negativa a rendirle culto de ‘héroe’ a Reyes tras su muerte, puede que sólo tenga la culpabilidad de haber sido hecha fuera de tiempo y contexto, pero no de razonamiento desde un punto de vista lógico y humanitario.
 
Dos personas murieron carbonizadas el pasado sábado en una carretera andaluza dentro de un vehículo que circulaba a más de 230 kms/hora -una tercera persona se encuentra aún en estado delicado- en una autopista que sólo admite una velocidad de 120 kms/hora. Ese es el balance final y en el punto en el que deberíamos hacer hincapié para tratar este tema. 
 
Un coche deportivo de alta gama, con sus 380 CV dispuestos a devorar camino en un autódromo y no en una ruta normal y, más aún, con otros vehículos y otras vidas circulando por la misma, no es más que la herramienta principal para argumentar la esencia de este problema. 
 
Lo de José Antonio Reyes debe servir para tomar conciencia de los límites que el fútbol y el deporte de altos ingresos económicos debe ejercer. No estoy en contra de salarios justificados que se deben pagar a los futbolistas, o deportistas de cierta élite, pero, estos deben tener un tope acorde a ciertas reglas económicas que el mundo pueda digerir equilibradamente en un planeta ya inestable.
 
En una profesión donde el ego del ser humano se explaya a gusto y placer tanto como puede, es menester que existan personas, mentes y corazones, que sepan medir los excesos, esos mismos excesos que deberían empezar con la medición de sus propios baremos. 
 
El ambiente del fútbol es, indudablemente, un demandante caldo de cultivo en el que hay gente de acotada preparación que de repente se encuentra en una atalaya de dioses sin más normas respetables que las propias, y donde todo vale lo mismo para ellos. La excepción entre compañeros es tan menor frente a este escenario, como la impotencia de poder hacer algo estando en el mismo ‘Tablao’.
 
Por algo se debe empezar. Repito, lo de José Antonio Reyes debe servir para establecer ciertas normas en cotas financieras que tengan sentido natural, terrenal y solidario. No se trata de hacer una apología de la necesidad de tantas cosas simples para un equilibrio humanitario, sólo de implementar un sentido común de aquella lógica que deja de aplicarse en favor de unos pocos elegidos.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!