Martín Onti: Inmediata reestructuración

Una inmediata reestructuración del sistema actual grita a voces una proclama de salvación para el fútbol mundial. Con la pandemia de por medio, el deporte más popular del planeta ha quedado al descubierto de sus quebrantos. La Superliga Europea acaba de dejar, de manera incontestable, la inconsistencia de un producto con tendencia a engullirse en sí mismo. La debacle bursátil del día después que sufren las grandes entidades futbolísticas, pueden sostener dicha postura.

Dependiendo del ejercicio mental que cada uno haga, la conclusión no pasa por otro proceder que no sea contemplar la premura de reorganizar un producto que, inexorablemente, ha terminado consumido por la avaricia general. Nadie queda exento de culpas en este gran tinglado que ha dejado al descubierto Florentino Pérez.

Cada cual deberá hacerse cargo de sus horrores. Los directivos en general, porque organizaron su pretendido Edén; los patrocinadores e inversores comprometidos en el negocio, porque se enriquecían más aun a la sombra de aquellos; los futbolistas y entrenadores, porque avalaron salarios de infamia en mentes no preparadas para vivir en un mundo fantasioso; los medios porque han sido parte comprometida de la vileza soterrada; y los aficionados, todos, porque hemos avalado que aquello se convirtiera en este infierno.

Escribir sobre lo que ha desencadenado esta intención fallida de crear un paraíso futbolístico surrealista, tiene tiempos que deberán relacionarse en proporción directa a la rapidez con que las intenciones, y el alcance de estas, hagan centro en los objetivos de quienes, todavía, toman decisiones.

Con el pudor desahuciado en el fondo de cualquier trasto de basura, asumir que el ‘sálvese quien pueda’ es la solución que se necesita una vez descubierto el juego, es aceptar que la mentira triunfe con evidencias mutadas. El fútbol habrá muerto, irremediablemente, si a la brevedad una inmediata y urgente restructuración no se lleva a cabo con honestidad.

Más allá de culpar al presidente del Real Madrid de esta suerte de despropósito, deberíamos agradecérselo. Florentino Pérez puede haber acertado en el tratamiento del fondo y haberse equivocado en las formas, dependiendo de la óptica de quién sea el observador. Sin embargo, creo que con el tiempo terminaremos agradeciéndole esta iniciativa, la que un brillante hombre de negocios instó a poner en práctica desde un mundo ajeno a la verdadera realidad.

Martín Onti

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