Horarios

Dom.Sep.26 11:30 PM EDT
Dom.Oct.03 1:30 PM EDT
Dom.Oct.17 1:30 PM EDT
Dom.Oct.17 5:55 PM EDT
Sáb.Oct.23 9:00 PM EDT
Dom.Oct.24 1:30 PM EDT
Dom.Oct.31 2:30 PM EDT

Martín Onti: Causalidad, no casualidad

BARCELONA, España.- Caer ante la Roma italiana en Champions League puede aún tener cierta justificación –que por supuesto no la tiene- pero, dejar ir un partido como ante el Levante en la liga española como lo hizo el Barcelona en el estadio Ciudad de Valencia, sólo sirve para identificar problemas de fondo, y muy gruesos, que evidentemente Ernesto Valverde no es capaz de resolver.
 
Se puede perder cualquier partido porque el fútbol es así, relativo en esa especie de juego dependiente de situaciones hasta ilógicas si se quiere, pero, lo que no se puede aceptar es la preocupante negligencia futbolística que adopta el conjunto de Valverde en algunos encuentros. Les aseguro que esto no tiene que ver con el aspecto estratégico, táctico, físico o técnico, sino con una liviandad espiritual que hemos recalcado en varias otras ocasiones.
 
Este Barcelona es un muy buen equipo de fútbol, sin duda. Apto para sorprender con la exquisitez de su propuesta desde la posesión del balón, pero, también para dejarnos boquiabiertos desde su mentalidad cuando no lo tiene. La fragilidad de espíritu de la gran mayoría de sus hombres, Messi incluido, se hace alarmante cuando nos toca analizar partidos en situaciones determinantes, de límites que deben ser esenciales en equipos mayores con futbolistas adultos.
 
No vale la pena analizar el juego entre el Levante y el Barcelona desde lo visto en el campo en el aspecto futbolístico, no, decididamente el encuentro no ha pasado por allí –si bien el triunfo granota pasó por allí- sino por esa ‘muerte cerebral’ en que los azulgrana entran a partir de la pérdida de interés en un compromiso, de no poder estar en control de sus condiciones mentales para desde allí ejercer ese dominio que el mundo de este deporte le reconoce.
 
A esta hora de nada sirve decir que Lionel Messi ni siquiera viajó con la expedición; que Yerry Mina está muy lejos de ser confiable en la suicida última línea del Barça; que Ousmane Dembélé sólo fue un espejismo ya comentado ante el Villarreal; que a Coutinho le falta aún para ser tan desequilibrante como se piensa; que Iniesta puede que haya tomado la mejor decisión yéndose del equipo al final de este ciclo; y ni menos intentar destacar que 43 partidos invictos en La Liga que acaban de ser tirados a la basura como un objeto sin valor.
 
Nada de lo dicho como justificante de esta vergüenza puede ser más claro que lo visto en el Ciudad de Valencia esta noche, tanto o más que lo que se vio hace un par de semanas en el Olímpico de Roma. Lo de esta ocasión no hace más que corroborar que hay veces que las causalidades, no son casualidades.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!