Martín Onti: Situación terminal de una realidad

MADRID, España.- Tengo muchos amigos que se resisten a hablar de ciertos temas que consideran tabúes. Prefieren no abrirse a la realidad que nos depara la vida y seguir protegidos en ese búnker insondable de dolores para continuar sobreviviendo según los cánones regulares que marcan el día a día. Ni en broma, y menos en serio, se atreven a aventurar que el pensamiento desborde la quietud del sentimiento y de verdad, para ser sincero, no estoy seguro si eso está bien o mal.

El problema es el dolor y todo el proceso que lleva a un ser humano a lidiar con la pérdida de algo. Desde una ausencia sentida y cercana a otra lejana y banal no hay diferencia en el preciso instante de medir los daños. Una pérdida es algo que se sufre de distintas maneras y hay espíritus que lo soportan con lógica superación y muchos otros que conviven malamente cuando lo asumen. De allí mi duda existencial en el tratamiento del contenido.
 
Ayer en Sao Paulo, Brasil, el ya histórico circuito de Interlagos –llamado Jose Carlos Pace en la actualidad- asistió a una victoria más, aunque sorprendente esta vez, de un Lewis Hamilton ya campeón del mundo; a un nuevo berrinche del chico malo de la F1, el holandés Max Verstappen en modo macarra; y al retiro definitivo del piloto español Fernando Alonso de la categoría máxima del automovilismo mundial.
 
Tres instancias que en síntesis marcaron el evento brasileño. Dos de ellas no cuentan más que para ampliar la suma y continuidad de detalles, y el tercero que termina cerrando un capítulo importante para un hombre que, quizás, debió haber terminado de otra manera su destacado periplo deportivo montado sobre un monoplaza de F1.
 
A lo mejor sobraron temporadas para el asturiano con su errónea política de permanecer en la cúpula de esta categoría. Muchas son las versiones sobre la conducta de Fernando Alonso en el Paddock. Ha sido sobrevalorado profesionalmente por gente de constatada experiencia desde lo estratégico, desde lo técnico y hasta desde el punto de vista táctico, pero discutido desde el punto de vista humano, algo que desgraciadamente cuenta a la hora de catalogar a un verdadero campeón sin tachaduras de índole alguna.
 
A menos que decida empeorar la imagen general dejada en la F1, y hay que ser sinceros en este apartado, Alonso sólo será recordado estadísticamente por sus dos títulos mundiales a lomos de una máquina Renault, cuando todavía la inocencia de su corta sólo le permitía dar rienda suelta a sus aptitudes y no a la realidad de sus actitudes.
 
Martín Onti
 

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