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Martín Onti: "El mundo al revés"

La Fórmula 1 se encuentra en un punto incierto y se enfrenta con la desesperación. La idea de una palpable pérdida de interés en las carreras de coches por parte de gran parte de su público, ha hecho mella en la búsqueda de soluciones en una competencia que, en el pasado lustro, fue sufriendo con la abulia que le ofrecía a sus aficionados.

En España, en cierta forma, la decadencia competitiva de Fernando Alonso ha ido llevando a la F1 a la desaparición del fanatismo que el bicampeón de la especialidad había despertado desde sus años con la marca Renault, escudería donde ganó 2 títulos que elevaron los ratings de beneficio comercial a números nunca vistos de este deporte en la tierra de Cervantes.

La desaparición en el ‘paddock’ del piloto asturiano nunca pudo ser llenada en expectativa por la forzada imagen que se pretendió dar con la presencia de Carlos Sainz Jr., ni siquiera en la actualidad, cuando vinculando el madrileño a la Scuderia Ferrari para la próxima temporada se intenta la resucitación de la, por ahora, desmejorada competencia.

La reciente salida de la casa de Maranello del alemán Sebastian Vettel no ha hecho más que agravar las consecuencias que se avistan para la F1 en un futuro inmediato. Las hipótesis, que van adquiriendo tintes de realidad, nos permiten imaginar situaciones de un consenso mercantil, en lo que en poco podríamos equivocarnos si arriesgamos que el fin justifica los medios.

Los popes del automovilismo de la especialidad más famosa no cejan en sus intentos de improvisar de las maneras más inverosímiles de cara al salvataje de un producto en avistado declive.

Quizás los rumores del regreso del bicampeón del mundo español a la parrilla de salida con la casa francesa o subir al quíntuple campeón germano a bordo de una máquina teutona, sean tan admisibles para el rescate de la Fórmula 1 como, lo aceptamos, puede ser la intención de resucitar una plaza comercial tan conveniente como es España para el negocio de este deporte con Carlos Sainz en Ferrari.

Sin embargo, límites son límites y es prudente no atravesarlos cuando el ridículo asoma con marcada evidencia. Invertir el orden de la parrilla de salida para darle mayor interés a la competencia, se me ocurre una idea de las más descabelladas que nunca me imaginé se podría contemplar como válida, por más que últimamente el mundo entero parezca girar al revés.

Martín Onti

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