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Despedida a Platini

Martín Onti: Ni uno ni otro... y sin Bale

MADRID, España.- Los despropósitos suelen venir de a uno, pero, esta vez la UEFA parece haberse empecinado en ponerlos a todos juntos. Tantos resultados sorprendentes nos ha deparado esta Euro2016 con los variados hechos que ocurrieron durante el transcurso de la misma, como al término de la competencia con sus decisiones controversiales.
 
Sin hacer hincapié en uno de los aspectos más importantes que marcha en paralelo al juego en sí, y que es la concurrencia de aficionados a los estadios de fútbol, optamos por dejar de lado en esta crítica la desmedida violencia que generaron parcialidades gamberras en varios escenarios donde se llevó a cabo esta Eurocopa y que podría ser tratado en un apartado diferente, aunque haya influido en el desarrollo del certamen desde una perspectiva social preocupante.
 
Sin embargo, nos centraremos únicamente en el aspecto deportivo y en los efectos que del juego se generaron a lo largo del torneo, teniendo en cuenta la total extensión de la competición de principio a final, lo cual me inclino a pensar es el modo lógico de evaluar los hechos finales. 
 
Desde el aspecto meramente futbolístico, uno puede estar o no de acuerdo con el triunfo final de Portugal, o visto desde la displicencia mental de Francia, con la derrota del conjunto de Didier Deschamps. Se podría analizar los estados de la mente en una instancia particular, no sin comprender que el ‘motor’ de los logros pasa por la actitud, algo que ante la pasividad gala, los lusos utilizaron sin estar convencidos tras la salida de Cristiano Ronaldo y hasta el gol de Eder.
 
Pero, no es a lo que objetivamente apunto con este escrito, sino a las decisiones que el máximo ente europeo de este deporte admite como valedero con una justicia que suena más a complaciente, comercial y negociadora que a un fiel reflejo de la realidad.
 
Que a Antoine Griezmann se le haya ‘endilgado’ como el mejor jugador de la Euro2016, por más que haya sido el ‘Pichichi’ del torneo, es una falta de respeto al fútbol. Que a Cristiano Ronaldo se le adjudique de antemano el FIFA Balón de Oro por anticipado, no habiendo sido parte de la épica e inesperada victoria de Portugal, es otro atropello a lo expuesto desde el 10 de junio cuando se inició este torneo. Pero, lo peor de todo es que quien mereció ser nombrado el mejor futbolista por lo demostrado sobre el terreno de juego a lo largo del certamen, el galés Gareth Bale, ni siquiera haya sido tenido en cuenta para integrar el equipo ideal de esta Eurocopa que empezó y terminó con la mediocridad como un denominador común de una conveniente esencia consentida.
 

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