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Lionel Messi of FC Barcelona with the match ball after scoring three goals during the La Liga match between FC Barcelona and RCD Espanyol at Camp Nou on December 7, 2014 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)

Martín Onti: Culpable en grado sumo

 
 
MADRID, España.- Es imposible que, futbolísticamente hablando, se encuentre un mejor jugador en el mundo que Lionel Messi. Se puede ser mejor atleta y goleador como Cristiano Ronaldo, pero definitivamente nunca mejor futbolista que el delantero del Barcelona. Ante el Atlético de Madrid, el ‘10’ del Barça volvió a dejar sentado que en el estado de pureza que el fútbol otorga para el análisis completo del juego, Messi es honestamente superior al resto del mundo.
 
Y fue precisamente esa manifiesta superioridad de crack indiscutible que posee el argentino, lo que casi estropea el triunfo frente al orden estratégico del conjunto de Diego Pablo Simeone. Los ‘colchoneros’ tuvieron la regularidad de su reconocida estabilidad de equipo ordenado que parecía imposible de romper por parte de los catalanes quienes no acertaban a acompañar adecuadamente al argentino.
 
 
Viendo a un Messi que habla tan inalcanzable idioma de juego para sus compañeros, se nos hacía imposible imaginar que arribaría el dudoso penal que le cobran a Juanfran sobre Sergio Busquets para la victoria culé. Un triunfo que se queda en la Ciudad Condal no sin una cierta dosis de angustia y que le da cierta ventaja en la eliminatoria a la escuadra azulgrana.
 
Desde una perspectiva analizada con el zoom de los movimientos tácticos en este encuentro de ida por los cuartos de final de la Copa del Rey, Messi dejó al descubierto muchos aspectos por los que su entrenador debería preocuparse seriamente. Y en este particular punto comprendo, ahora más aún, la desesperación de Luis Enrique al darse cuenta de la marcada diferencia de gestión y producción que Messi le puede dar a su equipo al poner en evidencia la falta de capacidad de muchos compañeros para poder acercarse a su nivel de rendimiento.
 
La entrega productiva de Lionel Messi en un buen partido deja sin excusas a la gran mayoría de sus laderos, y así, se descubre las limitaciones a cotas reales de buenos jugadores como Neymar, por ejemplo, y se entiende mucho más la labor que supieron ejecutar en el pasado, en la época de Pep Guardiola, Xavi Hernández y Andrés Iniesta.
 
 

Sí, Lionel Messi es culpable en grado sumo, no sólo por el triunfo justificado de este Barcelona ante el ‘Aleti’ en el Camp Nou, sino además por dejar claro que no es fácil jugar a su lado y responder a las expectativas que crea cuando él toca el balón.

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