Horarios

Mar.Oct.27 12:00 AM EDT
Mié.Oct.28 12:00 AM EDT
Jue.Oct.29 12:00 AM EDT
Sáb.Oct.31 12:00 AM EDT
Mar.Nov.03 12:00 AM EST
Mié.Nov.04 12:00 AM EST
La violencia que ronda al futbol ronda a las mejores ligas de Europa. Foto Getty Images

Todo aquel allegado al fútbol que decline aceptar que desconoce lo que sucede en el ambiente que rodea al más popular de los deportes del mundo, miente absurda y absolutamente, acusación ésta que también define a todo gobernante de cualquier país del planeta, sea Argentina, como destacábamos sólo un par de días atrás en otra nota de ribetes similares, España, o ‘X’, por nombrar la inexistencia de un lugar de ficción donde ruede el balón como polo de atracción de masas.

Con base a este denominador común, la violencia acaba de hacer una nueva fatal aparición en Madrid, esta vez a orillas del Río Manzanares, allí donde la M-30 enfila hacia el Estadio Vicente Calderón, adonde se enfrentarían a horas vistas los colchoneros del Atlético de Madrid frente a los gallegos del Deportivo La Coruña.

La política se citaba a temprana hora a las márgenes del río que cruza la capital de España, y allí mismo, también esperaba la muerte empecinándose en causar una nueva desgracia en el fútbol español, precisamente en una de las ligas más representativas del poderío que la pelota ostenta.

Era la derecha de los seguidores rojiblancos contra la izquierda de los coruñeses desafiándose mutuamente a temprana hora de la mañana. Se prometían castigo mutuo los del Frente Atlético contra los Riazor Blues, a manera de marcar territorio en sus enfermas conductas de políticas extremistas.

Fue el campo de batalla concertado en el Madrid Río, lugar de tantas diversiones nocturnas, de tantos paseos domingueros, y caminatas diferentes. El mismo recorrido que colabora con la distracción del ciudadano común en días de fiestas y domingos, le sirvió a la violencia para campar a sus anchas y llevarse una nueva vida que suma tristemente en el espantoso historial que aporta la violencia a este vacío fútbol español.

No sería oportuno centrarse en el nombre de la nueva víctima; ni que era simpatizante del Depor; tampoco que era casado con dos hijos que les deja sin padre; y menos buscar iniciadores de todo este ‘berengenal’ entre ellos, sin mirar en la parte superior del estamento gubernamental. Allí donde están los verdaderos culpables.

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!
 
[