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Martín Onti: El venidero juicio de San Petersburgo

SAN PETERSBURGO, Rusia.- Hay dos maneras de analizar el tema Luis Enrique en España y esto depende de si se entiende, o no, la propuesta futbolística del estratega asturiano. Entre los primeros se sitúan quienes aceptan su gestión al frente de ‘La Roja’ convencidos de su plan de juego. Entre los segundos, en la acera de enfrente, se ubican quienes no lo entienden, o prefieren no entenderlo. Lo cual, para nuestro propósito viene a ser exactamente lo mismo.

No hace mucho, no más de 10 días, o menos quizás, la gran mayoría del ambiente futbolístico español despotricaba en contra del seleccionador nacional. Lo querían afuera de la Selección de España a cualquier coste. Las influencias de los mediocres resultados en esta Eurocopa iban constituyéndose en una pesada carga que él supo sobrellevar, inclusive hasta mejor que aquel artero codazo de Mauro Tassotti -hoy ayudante de Andriy Sevchenko en Ucrania- en la Copa del Mundo de Estados Unidos ‘94.

Quienes seguimos a conciencia el trabajo de Luis Enrique Martínez como entrenador, desde antes que se hiciese cargo del seleccionado español –Barcelona ‘B’, la Roma, Celta de Vigo, el último Barcelona campeón de algo trascendental, y la Selección de España- nunca hemos visto que traicionara su método de trabajo, ni su conducta, y menos su comportamiento en relación a lo único que nos debiera competir, el fútbol.

Sin embargo, pareciera que cada intención gestual de Luis Enrique pasa a ser tema principal y punto de análisis crítico para los informantes españoles, aunque esto no corresponda al campo meramente deportivo que debiera interesar para juzgar el trabajo para el que ha sido contratado.

Luis Enrique, y también Álvaro Morata ahora increíblemente en el equipo ideal del torneo tras el categórico 5-3 a Croacia, estaban, como unos cuantos otros, en la mesa de las torturas… por llamarle de alguna manera ‘gentil’ a la mesa de las tertulias deportivas en este país amarillista y generoso que es España.

Y así, de repente, como si la tormenta hubiese pasado mientras dormíamos, Luis Enrique pasa de ser el objetivo principal de la ‘persecución’, al aplauso y a la veneración conveniente desde las cuantiosas cavernas mediáticas que pululan por estas tierras. A sabiendas que sólo hasta que se pierda el próximo partido -que puede ser el que le enfrenta este viernes a Suiza en San Petersburgo- ‘Lucho’ sólo continúa sonriendo sarcásticamente de cara a la galería.

Martín Onti

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