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Rafa Benítez, Toni Kroos y los problemas del Real Madrid

 
MADRID, España.- El Madrid luce ese equipo que sortea los partidos fáciles, pero se muestra totalmente sin ideas en los duros. Contra el PSG ganó de milagro, jugando horrible. Ayer el Sevilla le pasó por arriba y no tuvo ni para contener ni para responder. A pesar de los tres en el centro de Benítez.
 
Toni Kroos estuvo muy moldeado por el futbol del Bayern, de mucha posesión, de siempre tener un compañero, -o más de uno-, presto a recibir un pase. De atacar en la entrada del área del rival, de ejercer como pivot del ataque, de no tener que emplearse en defensa, incluso ni cuando los rivales salían al contragolpe porque para defender esas contras estaban los rápidos del equipo: Alaba, Boateng y demás.
 
Ahora le sucede algo parecido a lo que ocurre con Bastian Schweinsteiger en el Manchester United, ninguno de sus nuevos equipos juegan como el Bayern y entonces esa monofuncionalidad a la que se habituaron les está pasando factura. Son muy buenos jugadores, pero la omnipotencia del Bayern les impedía verse en situaciones difíciles con mucha frecuencia.
 
 
Ahora en el Madrid, y en el United, se necesita más de todo. Más defensa en campo propio, más coordinación con sus compañeros para armar la transición ofensiva y más lucidez para hacerles llegar las pelotas de una manera más directa a los de arriba.
 
Por eso Kroos sufre, incluso, ahora que Modric ha vuelto y Benítez se ha empeñado en colocarlo más adelante en el centro del campo, el croata es quien recibe de Casemiro o de la defensa para gestar el ataque. Kroos permanece como un tocador de pelotas intrascendentes que no asiste casi, defiende apenas con su presencia y se siente tan alejado del juego como para ser efectivo con sus pases o sus remates. Por eso es que su precisión están buena, porque sus traslados son cortos y con poco riesgo.
 
El Madrid juega muy directo para aprovechar la sagacidad de Ronaldo, Bale, Benzema y hasta James e Isco como para necesitar un hombre sobrio, seguro, pero sin esa dosis de astucia para adaptarse a un esquema diferente al que respiraba en el Bayern. Y Benítez, que ya se ha percatado de su desfavorable colocación defensiva, lo quiere lejos de su propia área, en más contacto con los atacantes, algo para lo cual no está preparado pues carece del ritmo necesario para sumarse al galope de los velocistas.
 
¿No hubiera sido mejor utilizar en el Sánchez Pizjuán a Jesé o Lucas Vázquez para darle riendas sueltas a la rapidez que ellos mismos aportan y que se complementa con el pensamiento y ejecución de Modric, Isco y Ronaldo?
 
En el primer partido ante el PSG en París, Benítez utilizó a Casemiro y a Kroos solos en el centro del campo con cuatro atacantes arriba, pero la imagen que dejó el Madrid no fue de autoridad. Para la vuelta no quiso correr riesgos y añadió a Modric, aunque dejando a Jesé y a Ronaldo arriba. El resultado fue peor en términos tácticos, aunque acabaron ganando. 
 
Días después, contra el Sevilla se fue aún más atrás volviendo a colocar a los mismos tres en el centro del campo, pero con Bale en lugar de Jesé, por lo que Ronaldo se vio forzado a jugar de 9, perdiéndose toda su potencia en la velocidad, la penetración desde atrás y sus remates desde la periferia. Si algo justamente aniquila a Cristiano es la falta de libertad. Jugar de 9 lo obliga a asumir una responsabilidad puntual. Se siente atado.
 
Jugar sin Benzema es un serio problema para el Madrid y las alternativas que Benítez encontró para suplir la baja del francés no fueron coherentes. En la plantilla no hay otro 9 de sus características y aunque Ronaldo sea tan, o mejor goleador, logra su máximo rendimiento cuando aparece por detrás del 9.
 
 
Gareth Bale en el Real Madrid ha disminuido su potencia del Tottenham a un 50%, aun cuando tiene a jugadores que le son muy afines como Modric para los lanzamientos y una manera muy rápida de pensar, Ronaldo para sumarse a su velocidad y estirar la cancha y Benzema para definir sus potentes servicios.
 
A Benítez no le molesta que el Madrid juegue al contragolpe, pero Kroos no es Steven Gerrard. La decisión se plantea difícil, pero a menos que jueguen juntos y solos en el centro del campo, lo cual parece que no sucederá de nuevo bajo Benítez, uno de los dos sobra en el once titular.
 
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