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MADRID, España.-  Continuamente leemos sobre los récords que quiebran uno y otro a diario, y de las comparaciones estadísticas en números lapidarios que no permiten a nadie más sobre el firmamento futbolístico ser comparable a ellos dos. Tanto Lionel Messi como Cristiano Ronaldo acaparan la atención mundial de una historia que se escribe con modificaciones sorprendentes cada 24 horas.

De las cuestiones palpables en hechos, seguramente seguiremos viendo más cosas que aún no hemos visto; la continuidad de barreras quebradas por marcas insospechadamente imaginables volverán a sucederse hasta la desaparición de uno de ellos. Son, uno para el otro, un mal necesario que desaparecería, quizás, si no estuviesen amparados por el mismo fútbol.
 
La duda de no saber qué podría ser de esta eterna rivalidad si estuviesen en distintas ligas no la conoceremos hasta tanto suceda, si es que sucede. Por ahora sólo nos limitamos a ser testigos de una guerra fría sin ser aceptada por las partes, y en esto nos queda a modo de juego lúdico, solamente discutir sobre sus éxitos y adoptar una preferencia acorde a las empatías que cada uno pueda tener por el argentino o por el portugués.
 
La alegría del ‘7’ del Real Madrid, la aniquila al día siguiente el ‘10’ del Barcelona, y viceversa en ocasiones. La rutina de esta lucha silenciosa nos ha enseñado a callar y disfrutar de sus pírricos embates en contra de ellos mismos, para imponerse en cada batalla que sume a la globalidad de un lugar intocable en la historia final del fútbol mundial, en esa atalaya que dictaminará al final de los días de Messi y CR7, quién fue el mejor entre ellos.
 
El resto es opinión con camiseta, sin objetivismos, y con una carga emocional producto del sentimiento de quien juzga. Hay quienes lo verán desde una óptica futbolística que imponga la pureza y calidad innata de uno, o desde el trabajo incansable y perseverante del otro, pero, eso sí, nadie podrá oponerse al resultado final de gozar del fútbol en estado de competición absoluto que ambos nos ofrecen desde su encarnizada lucha personal.
 
Las comparaciones, las estadísticas, las proyecciones futuras, y todo lo que raye para tener un baremo de juicio para medir a Lionel Messi y a Cristiano Ronaldo, aún no tienen ese sentido terminal que muchos quieren darle, simplemente porque todavía ellos están escribiendo una historia que está lejos de tener punto final, por ahora… y por suerte para todos nosotros.
 
 
 
 

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