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Sergio Busquets of FC Barcelona runs with the ball during the La Liga match between FC Barcelona and Deportivo Alaves at Camp Nou stadium on September 10, 2016 in Barcelona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

Martín Onti: Sin mea culpa

MADRID, España.- Superficialmente se podría decir que el culpable de los bajos rendimientos del Barcelona sea Sergio Busquets. Al mediocentro azulgrana se le puede achacar con un sin fin de razones tácticas que lo señalen como el responsable del desequilibrio defensivo en el conjunto de Luis Enrique Martínez, pero, no sin antes salir al cruce de esas versiones analizadas desde las urgencias por entregar un causante y no la causa.
 
 
Tanto en la Selección de España como en el Barça, Busquets es hoy en día, por diagramas de juego similares, la pieza en la que tanto Julen Lopetegui como Luis Enrique confían para el equilibrio del sistema. Si bien es cierto que en el seleccionado nacional la presencia de Koke y en el Barcelona la de Rakitic le podrían servir de apoyo para sus tareas de contención, hay muchos pasajes del juego en que el ‘5’ catalán queda, en ambas escuadras, como único testimonio de una actitud defensiva y, a la par, organizativa.
 
Entendida la posesión del balón como mejor herramienta para jugar con sólo un medio de contención, ni La Roja ni el equipo culé cumplen esta premisa cuando la pelota queda en manos del adversario, menos aún cuando la presión alta del contrincante dificulta la clara salida al ataque y los errores se multiplican contra su propia portería.
 
 
La amplia y vulnerable franja central, en algunos encuentros transformada en una deshabitada Savannah africana que defendida únicamente por ‘Busi’ flaquea y queda indefensa pese a su encomiable esfuerzo por pararlo todo, no se debe a su mal trabajo sino al deficiente y arriesgado planteo posicional que los dos técnicos hacen, por momentos, tanto en España como en el Barcelona.
 
Con el paso de los años el trillado mundo del fútbol ya tiene asumido el método de ese juego y la respuesta no se hace esperar en un ambiente de rápidos cambios tácticos. Lo que Lopetegui como Luis Enrique parecen no haber entendido, todavía, es que la lejanía entre líneas, la vagancia en la ayuda defensiva de los delanteros, la inteligencia para saber cuando se debe jugar en corto o en largo, y la solidaridad para con el compañero ante el ataque del adversario, son partes necesarias del juego para que un once sea un equipo y no solamente Sergio Busquets.
 

 

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