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Martín Onti: Preocupante lo del Barça

MADRDI, España.- Entendemos que es pretemporada y que las exigencias físicas deben ser en cierta manera abrumadoras puesto que se tiene que almacenar una considerable provisión energética para soportar la temporada entrante, una etapa que para el Barcelona comienza en unos días con la Supercopa de España ante el nuevo Sevilla del argentino Jorge Sampaoli.

Sin embargo hoy en Wembley, ante el Liverpool del alemán Jurgen Klopp, todo ha comenzado a cambiar en la concepción despreocupada que mostraba Luis Enrique no hace muchos días atrás, o mejor dicho ha continuado en la dirección en que terminó la campaña pasada, cuando su equipo cayó eliminado en semifinales de la Champions League ante el Atlético de Madrid del 'Cholo' Simeone.

Es de conocimiento general, para quienes se acercan a las prácticas del conjunto catalán, que en la parte final de la temporada 2015/2016, el técnico asturiano cargó con las culpas del bajo rendimiento de su escuadra a su preparador físico, el mallorquín Rafel Pol Cabanellas, un joven de 29 años que supo ser en una época el preferido de Paco Seiru-lo, el encargado atlético del Barcelona por excelencia durante muchísimo tiempo, que fue quien lo introdujo en la disciplina blaugrana para acercarlo al organigrama técnico de Luis Enrique Martínez.

Lo que dejó ver el Barça ante el Liverpool en el estadio de Wembley, en esa dolorosa pero justa caída ante los hombres de Klopp, va un poco más allá de la preocupación que lógicamente debe tener ahora Luis Enrique, porque si bien puede descargar su frustración en la persona de Rafel Pol, el estratega azulgrana tendrá que analizar seriamente el vídeo del juego ante los británicos para comprobar que no sólo la parte física tuvo participación en esta derrota, sino también una preocupante e inconsistente metodología de juego que no debería dejarle satisfecho de cara al futuro próximo.

Es verdad que hay futbolistas que faltan en esta plantilla, sí, pero eso no le quita responsabilidad al técnico asturiano que debería tener mínimamente aceitado el movimiento de su planteo básico de juego con los jugadores con que por ahora cuenta, justamente en esa faceta que hoy cometió errores garrafales su equipo.

Si uno se pone a descifrar el cotejo ante los de Liverpool, el Barcelona quedó desnudo de alternativas en ambos tiempos del juego, y en la lista de equivocaciones sólo se salvarían los porteros Ter Stegen y Bravo que, uno en cada periodo, poco pudieron hacer para salvar a sus compañeros de la vergüenza en la que sucumbieron.

Por delante del germano y del chileno, esta tarde sólo hubo yerros de consideración; una defensa descompaginada a lo largo del encuentro, un mediocampo de un estatismo alarmante y una ofensiva inexistente, tanto en lo individual como en lo colectivo mostraron a un bicampeón español dueño solamente de una preocupante propuesta futbolística.

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