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Martín Onti: La razón de Thiago Messi

BARCELONA, España.- En ocasión de la entrega de premios que organizó la Liga de Fútbol Profesional hace unos cuantos días atrás, y en la cual Lionel Messi recibió sus distinciones como mejor jugador y delantero de la temporada pasada en España, el mismo crack argentino, en el agradecimiento, expresó palabras de su hijo Thiago Messi Roccuzzo quien le recriminaba que se iba de casa siempre a jugar al fútbol con el Barcelona con un dejo de cierto abandono, a lo que el ‘10’ blaugrana le contestaba, aunque en tono jocoso, de manera afirmativa y lamentándose de que así fuese.
 
 

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Sin embargo, días más tarde, y viendo ahora el partido del Barça en Mestalla frente al nuevo ,y diezmado para la ocasión, Valencia de Gary Neville, uno se debe preguntar si el pequeño primogénito del casi seguro próximo FIFA Balón de Oro, no tenía la más certera de las razones en quejarse de que su padre se fuese ‘de nuevo al gol’… o a los intentos de llegar a un gol al que no se puede arribar si no se lo busca con decencia profesional y un poco de ahínco.
 
Viene esto a colación de lo visto en el campo del Valencia, donde ‘Papá Messi’ fue muy poco lo que demostró ante un mediocre conjunto del Turia. Tal cual como si hubiese estado pensando en divertirse con su hijo Thiago, en lugar de haber saltado al terreno de juego, a ‘La Pulga’ lo que más se notó fue el brilló de su ausencia, esa que le perseguía en temporadas pasadas y a las que nos hizo regresar de repente, cuando caminar era su pasatiempo favorito mientras se trataba de jugar al fútbol a su alrededor.
 
Lo cierto de todo esto, es que cuando Messi entra en ese tipo de apatía futbolística, emocional, y por ende vivencial, lo lógico es que su técnico, Luis Enrique, le reemplace o no le haga jugar. La explicación de una dependencia que sus compañeros tienen de él, cuando Messi es parte del equipo, se transforma en dañina y peligrosa por la exasperante parsimonia y contagiosa actitud de que hace gala el capitán de la Selección Argentina.
 
Ante el Valencia, volvió a suceder lo que en no tan lejanas temporadas de la liga española, cuando Messi escondido en algún rincón opaco del campo de juego, desaparecía y su adversario se crecía. Podría haber ganado el Barcelona en Mestalla, sin embargo, terminó empatando por culpa de la letanía que contagió el ‘10’ y el tardío despertar del local. 
 
Al final, debo terminar creyendo que las quejas de los borrachos y la de los niños son las que llegan siempre cargadas de verdades, por ello, quizás, hubiese sido conveniente para el Barça que los Messi no se hubiesen separado hoy.
 
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