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Martín Onti: Inicia La Liga

MADRID, España.- Desde las plataformas por excelencia del Real Madrid y del Barcelona se pregonan noticias halagüeñas hacia la institución que buscan erigir en la más poderosa. Sin importar los métodos y, menos aún cuando las herramientas están al alcance de la mano, el objetivo es ensalzar la imagen de los clubes más poderosos de España y con permiso de sólo un puñado de contendientes, quizás del mundo.

El verano se ha hecho un tanto largo en Europa entre competiciones ligueras y en nuestro país, ni la fallida Eurocopa del conjunto que dirigió Vicente del Bosque ni el actual interés de los Juegos Olímpicos de Brasil, han podido quitarle ese particular acecho propagandístico que exaspera a los entendidos, o a los que no entendemos casi nada de fútbol según cómo se lo mire al tema.

He leído, he escuchado y he visto durante este impasse estival como se han engrandecido actuaciones de los equipos españoles sin ser de merecimiento y se ha bendecido a futbolistas lejos de lo que la realidad sin vendas en los ojos nos permitiría consentir.

Repito, pondré en duda mi capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo prudente y lo imprudente, y entre lo que merece ser tenido como una verdad en sí misma a favor de fagocitar una mentira, hasta tanto alguien me muestre con marcadas evidencias lo contrario.

Sin explayarme en demasía y enfocando en el Madrid y en el Barça, no puedo más que disentir con la crítica aduladora que se le propina a Enzo Zidane en el conjunto que dirige su famoso padre, y con la que desde la Ciudad Condal se le hace al turco Arda Turan en la escuadra de Luis Enrique Martínez.

Puestos a analizar lo demostrado en las respectivas pretemporadas de blancos y azulgranas, ni el pequeño Zidane ni el otomano sobrepasaron la calificación de regulares. En realidad, hicieron trabajos muy por debajo del nivel que se habló de ellos.

Enzo Zidane fue sólo uno más del montón en un Real Madrid que no jugó con equipos de fuste. No aportó desequilibrio técnico ni táctico como para haber sido encumbrado a la categoría de promesa como lo auspiciaron, a menos que el modelo de su padre sea el que con memorias se haya juzgado.

Arda Turan, volvió a demostrar que apenas puede amoldarse a jugar como acompañante en un sistema con ese orden tras su segunda temporada en Can Barça, y que su cuota de aporte futbolístico es esporádico, más aún si tenemos en cuenta que el juicio proviene tras enfrentar a equipos de limitada condición física.

Este fin de semana da inicio una edición más de la Liga de España, de la ya no tan mentada Liga de las Estrellas que parece haber cruzado, al menos en pronósticos e inversiones, el canal de la Mancha rumbo a Inglaterra.

Martín Onti

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