Horarios

Mar.Sep.29 12:00 AM EDT
Mié.Sep.30 12:00 AM EDT
Jue.Oct.01 12:00 AM EDT
Mar.Oct.06 12:00 AM EDT
Mié.Oct.07 12:00 AM EDT
Vie.Oct.09 12:00 AM EDT
Sáb.Oct.31 12:00 AM EDT
Sáb.Nov.07 12:00 AM EST
Los jugadores del Athletic de Bilbao celebran el primer gol del equipo bilbanio, durante el encuentro correspondiente a la ida de la supercopa, frente al F. C. Barcelona en el estadio de San Mamés, Bilbao. EFE

Martín Onti: Guantazo a la soberbia

MADRID, España.- En ocasiones no se puede admitir otro apelativo que no sea el de soberbio, por más disfrazado que éste quede. El estratega asturiano ha sido el único responsable de la hecatombe en el fuero de San Mamés que ha significado para el Barcelona dejar, casi por completo, la Supercopa de España a disposición del Athletic de Bilbao y, por supuesto, defenestrado el soñado nuevo Sextete blaugrana que se aleja de las reales posibilidades a tenor de lo visto en el País Vasco.
 
Este resultado, categórico y ejemplar para la entidad catalana, tiene argumentos sólidos que permanecieron ocultos desde la llegada de Luis Enrique al Barça. No es que ahora pretenda descubrir la fragilidad profesional del entrenador azulgrana, puesto que desde su inicio de ciclo ya habíamos apuntado falencias que fueron encubiertas por obra y gracia de Lionel Messi y sus compañeros, tras la perjura del grupo de mando en el vestuario culé después de aquella aciaga noche de San Sebastián cuando cayera ante la Real Sociedad la temporada pasada.
 
Si hacemos un racconto de la incidencia de Luis Enrique en esta escuadra, nos daremos cuenta de que ésta ha sido casi nula, que todo el logro del Barcelona se debe al compromiso de los jugadores para conseguir objetivos y que el técnico tuvo muy poca ingerencia desde la deficiente lectura y conducción del equipo en momentos de decisiones límites.
 
Ante el Athletic de Bilbao la enumeración de equivocaciones fueron numerosas, variadas y sin excusas de tipo competitivo, puesto que Luis Enrique ya conocía el difícil calendario que su equipo enfrentaba en este principio de temporada. Ya ante el Sevilla en Tiflis, por la Supercopa de Europa, la fortuna fue compañera inseparable del Barcelona, y de Martínez, para poder vencer agónicamente al conjunto andaluz. En Bilbao, en cambio, la realidad le estrechó finalmente la mano.
 
No se puede entender que un estratega inteligente pueda parar en la línea defensiva a gente sin ritmo de competición como Adriano, Vermaele y al mismo Bartra, con un Alves deficitario en la marca. Más aún, se hace muy difícil entender la alineación de los incapacitados Rafinha y Sergi Roberto, juntos, como organizadores de la ofensiva catalana para alimentar a un Messi que cuando se ‘esconde’ en el campo ya no hay quién le cante el ‘piedra libre’, máxime cuando el cotejo se transforma en un despropósito futbolístico como ante los vascos.
 
Amén de lo detallado, y pensando en lo que sucedió tanto en Bilbao como en Tiflis, se puede pensar que en esa Caja de Pandora en que suele transformarse el fútbol, Luis Enrique no demuestra asiduamente que tenga soluciones eficaces para problemas que exigen muestras de brillantez táctica, de inmediatez en la aplicación y de inteligencia emocional para combatir exitosamente a la soberbia cuando la suerte le abandona.
 
Sígueme en Twitter: Martín Onti
 
NOTAS RELACIONADAS
 
 
FOTOS
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!