Martín Onti: Épocas que van y vienen como las del deporte español

Martín Onti: Épocas que van y vienen como las del deporte español

MADRID, España.- Hace sólo unos años atrás se disfrutaba el momento glorioso por el que atravesaba el deporte español. Es cierto que vivir esos días llenos de gloria, rebosante por donde se le mirara, hacía mucho bien al espíritu. Había justificaciones para degustar los logros y nadie se quería parar a pensar que el tiempo no hace a nadie inmortal.

Todos justificábamos el resultado del trabajo y agradecíamos el favoritismo de la suerte de cara. Cada deporte y deportista de España conseguía objetivos para hacernos sentir orgullosos de pertenecer a esta patria que de repente, después de tantos traspiés y desencantos, terminaba siendo exitosa en una buena mayoría de competencias importantes alrededor del planeta.

El Automovilismo, con Fernando Alonso, se transformaba en el despertar a un deporte que sólo aportaba a esa disciplina el vetusto circuito madrileño del Jarama y que ahora parece descansar en lo que pueda ofrecer Calos Sainz Jr. con el asturiano peleando en la medianía de las clasificaciones.

El Ciclismo se olvida, disimulando el dolor de perder a Alberto Contador como el salvador del honor español, de quien un día nos vanagloriábamos de tenerlo como el ejemplo a seguir en las grandes competiciones internacionales y hoy en franco declive. 

El Baloncesto triunfaba con una generación, la de los hermanos Pau y Marc Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Rudy Fernández y compañía, que ha ido perdiendo fuelle y es hoy poco más que un buen recuerdo fantasioso por volver a ser lo que fue poco más de un lustro atrás. 

El Motociclismo, que aún perdura en esa brecha de conquistas, se deja la piel cada jornada para no perder la esperanza de sostener a Jorge Lorenzo o Marc Márquez en la cima con un veterano como Valentino Rossi marcando más su propia historia en la categoría reina. 

El Tenis desiste, cada día más, en apoyar con fe ciega una desmejorada imagen de Rafael Nadal que comienza a deteriorarse torneo tras torneo, sin importar siquiera que la superficie de tierra batida sea la más adecuada para alentar al gladiador manacorí tal cual en épocas no muy lejanas de consolidado esplendor.

Finalmente el Fútbol, ese que se había transformado en un ensoñador deporte que era tema de la alegría popular, acaba por abandonarnos casi definitivamente hasta nuevo aviso en la reciente Eurocopa de Francia. Eliminados por Italia y con perspectivas de una dudosa recuperación futbolística a corto plazo, la España campeona del Mundo y de Europa ha comenzado a navegar errática sin visos de tener un entrenador que la reconduzca a puerto seguro.

Será quizás que, como dice el escritor Ramiro Calle, la cuestión es saber pasar desapercibido hasta que los fantasmas mal habidos pasen de largo sin dañarnos considerablemente, luego, vendrá el tiempo de volver a por todas. Las épocas cambian como los vientos, y debemos estar preparados para izar las velas que nos devuelvan a donde supimos ser felices cuando estos cambien.

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