Martín Onti: El inconformismo de Messi

BARCELONA, España.- Vamos a llamarle inconformismo para no diagnosticarlo como hartazgo. No lo confundiremos con soberbia porque dista bastante de ello, sin embargo, el nuevo look de Lionel Messi me obliga a pensar en que algo más allá del vaivén de las modas pasa por la cabeza del futbolista argentino y de muchos otros deportistas.

Es muy difícil, lo sabemos, mantenerse tanto tiempo al margen de las tentaciones que el mundo contemporáneo del fútbol ofrece hoy en día a sus jóvenes figuras, y en ello, con el riesgo de parecer un cavernícola, deseo detenerme para dar una mirada más profunda a este rubio platinado del crack azulgrana.

Lo que uno ve como un aviso de fatuidad, podría no serlo si pudiésemos comprender la actitud de ciertos "adolescentes" desde un punto de vista en que sólo la "rebeldía" de las épocas provoca ciertas acciones, así, sería bueno abortar el tema entonces y enfocarnos puramente en el fútbol, en esa profesión que la gran mayoría de chavales han elegido para realizarse en sus vidas.

Pero, siendo verdadero también que, no desconociendo el origen, muchos no han tenido otra alternativa que ser futbolistas, como ha sido el caso de Lionel Messi, es que me agradaría tomar este tema con pinzas e ir descubriendo el por qué de una conducta propia del común denominador de los jóvenes de nuestra sociedad moderna que son tomados como un listado de urgencias que hay que satisfacer.

Teniendo en cuenta la importancia que el ejemplo otorga, más si consideramos la exposición mediática a que son sometidos los iconos deportivos, la preocupación debería ir en paralelo al resultado de los mensajes que estos envían con conocimiento de causa, o no, y por detrás de ello, al verdadero objetivo que se debe analizar.

Un gran porcentaje de los futbolistas de nuestros días, más aquellos que como Messi son modelos a copiar para una satisfacción inducida por el prototipo a imitar, no son en realidad conscientes de los recados que envían continuamente a sus seguidores, y este tema tiene que ser administrado por una autoridad inteligente, por llamarle de alguna manera, que les indique qué están comunicando con sus señales como arquetipos de ideales.

 

No significa esto que uno coarte a la juventud ni a sus caprichos por seguir la estela de la moda de los peinados, del 'metrosexualismo' en que el mundo del fútbol, como en este caso, se muestra al mundo entero, sino de comprender que los líderes tienen la obligación de mostrar un camino que no sea confuso, con avisos simples que contengan conductas aceptables para una sociedad que ha entrado en tiempos convulsos.

Dejar atrás episodios como el de Orlando, Niza, Múnich y Ansbach, por citar sólo a algunos, necesitan de un compromiso más concreto y altruista de nuestros ídolos deportivos respecto a estos atentados y no preocuparse sólo por la imagen personal, Messi incluido.

Martín Onti

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