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El mediocampista Andrés Iniesta está insatisfecho con su actual realidad contractual en el club blaugrana. Foto: Getty Images

Martín Onti: Contratos en Can Barça

MADRID, España.- Nadie podría ignorar que el cinismo es una manera de gritar a voces el desacuerdo con algo. Las recientes palabras de Andrés Iniesta dirigidas con hipocresía a la directiva del FC Barcelona, en relación a su demorado turno para renovar su situación laboral con la entidad que preside Josep Maria Bartomeu, hablan claramente de la insatisfacción del mediocampista manchego con su actual realidad contractual.

Habiendo renovado el contrato a Sergio Busquets esta misma semana, el cual ata al mediocentro culé hasta el año 2021, Iniesta espera su turno para poder terminar su carrera deportiva vistiendo de azulgrana tal cual se lo hace saber a quien se lo pregunte. Una rara fidelidad que hoy en día no significa poco para tener en cuenta en el comercializado fútbol contemporáneo.

Sin embargo, y más aún en el Barcelona donde la importancia del dinero tiene para sus dirigentes un interés muy particular avivado por la leyenda urbana, los reajustes salariales se extienden en el tiempo tanto como la paciencia de los jugadores aguanta. La gran mayoría de los casos de renovación de contratos en Can Barça, a excepción del de Lionel Messi diría yo, tienen como denominador común la tolerancia que el empleado se puede permitir para negociar.

No intento con esto ponerme del lado de los futbolistas que pretenden a veces exorbitantes salarios, ni sentarme a la diestra de los directivos para cuidar las “pelas” de la institución, sea la que fuere. Sólo busco entender a cada uno en persecución de la lógica que no altere el equilibrio de un club.

Me explicaré mejor para quien no haya comprendido claramente mi punto. Repito, velando por el bien de una entidad, cualquiera podría servir para el ejemplo aunque mencione aquí el caso particular de Andrés Iniesta.

El tema de los contratos debe ser solucionado de manera prioritaria para el rendimiento de las individualidades y el resultado del conjunto. Si se quiere a una persona en tal o cual puesto de trabajo, se debe cerrar un trato indisoluble para el bien general, y si no convence el trabajador en cuestión de alguna manera hay que dejarle ir por el bien de todos. Es cierto que toca explicar esto con el ejemplo de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos en el fútbol español, pero, es sólo para que quede absolutamente claro el tema.

De no ser así, me pregunto yo, como se lo debería preguntar Iniesta, ¿qué pasaría si el ávido Manchester City, con Pep Guardiola a la cabeza, decide venir por el capitán azulgrana esta venidera ventana de transacciones en el fútbol europeo y con Andrés en el limbo?

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