Francisco Isco Alarcón, Selección Española, Selección España, Fútbol

Muchas veces no vale echar campanas al vuelo cuando los logros no se han concretado. Es verdad y plausible que son muchas las opciones de que Francisco Alarcón, Isco, el mediocampista del Real Madrid, pueda ser con el paso del tiempo un excelente jugador, mejor aún por experiencia de lo que lo es hoy.

Sin embargo, no tiene tan marcado sentido responsabilizarle de tamaña bandera endilgándole la categoría de salvador de España ahora que el conjunto que dirige Vicente del Bosque atraviesa una etapa comprometida.

El cambio de rumbo obligado que debe atravesar la Selección de España, haría mal en focalizarse sobre la figura del malagueño, como cualquier otro de sus compañeros con "jinetas" para responsabilizarse para sacar de las cenizas al ex Campeón del Mundo, por lo tanto, la paciencia y el recato deberían ser los indicados para manejar la situación.

Es entendible que en la desesperación por encontrar soluciones de inmediato, uno señale posibles candidatos a tirar del carruaje empantanado en el lodazal, sin embargo, aconsejable sería usar la objetividad y tener la perspectiva bien distanciada de la subjetividad que el patriotismo usufructúa para conseguir con rapidez el bienestar, futbolístico en este caso.

Poco de productivo es ensalzar una buena actuación, la de Isco ante Bielorrusia por las eliminatorias europeas, donde España se impuso con absoluta convicción y justicia, sin mirar el objetivo de fondo; y en eso el localismo de la prensa española no sólo le juega en contra al mediocampista del Real Madrid, sino a un proceso nuevo que debe partir desde plataformas más sólidas que el trabajo de un solo hombre.

Las campanas si son necesarias, deben ser echadas al vuelo, pero eso sí, con un criterio que pase lo más alejado posible del rebuscado fanatismo de una prensa que habla con la playera puesta como enseña patria.

 

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