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Las alarmas se encienden en Mestalla

Valencia, 11 ene (EFE).- El fútbol desarrollado por el Valencia y los resultados obtenidos desde el principio de la temporada han encendido las alarmas en Mestalla dada la situación de un equipo que, tras la peor primera vuelta de los últimos dieciocho años, se encuentra más cerca de la cola que de la cabeza de la tabla.

Con un presupuesto de 116 millones de euros, el Valencia arrancó la temporada con el objetivo de repetir al menos la actuación de la pasada Liga, en la que alcanzó la cuarta plaza y, por tanto, el derecho a disputar la ronda previa de la Liga de Campeones.

Cuando el campeonato ha llegado a su ecuador, el conjunto valenciano tiene veintitrés puntos a dieciséis de la cuarta posición que es para el Villarreal, cuyo presupuesto es de ochenta millones y que tiene 39 puntos.

Además, el club valenciano ve de cerca las posiciones de descenso y solo aventaja en nueve puntos al Levante, que es colista con catorce.

A pesar de la lejanía del cuarto puesto, el técnico Gary Neville, aseguró en rueda de prensa el sábado, víspera del partido perdido por 2-0 ante la Real Sociedad, que todavía quedaba tiempo para alcanzar el objetivo de la Liga de Campeones, aunque añadió que para ello debían mantener un rendimiento sostenido, algo que no han hecho.

Sin embargo, al margen del pobre rendimiento tanto con Neville como con su predecesor Nuno Espirito Santo, la realidad es que los jugadores llegados en verano para reforzar el equipo no han conseguido mejorarlo y el Valencia incluso ha perdido potencial.

Futbolistas catalogados en el momento de su llegada como hombres de futuro a pesar de su inexperiencia como Santi Mina, Bakkali e incluso Aderlan Santos no han contribuido a que la plantilla dé el salto de calidad que se pretendía.

Del mismo modo, el rendimiento del central tunecino Aymen Abdenour está lejos del ofrecido por el argentino Nicolás Otamendi, traspasado al Manchester City y al que debía relevar.

Además, el Valencia ha perdido fiabilidad en una de las virtudes de la pasada temporada y pesar de que el equipo ha recibido diecinueve goles, menos de los de muchos que le preceden en la tabla, la retaguardia valencianista no transmite confianza,

Solo la aparición del guardameta Jaume Doménech ha evitado males mayores en esta faceta y el equipo le debe algunos puntos a varias de sus intervenciones, que han sido decisivas.

La ilusión que generó la entrada en la Liga de Campeones tras eliminar al Mónaco en la ronda previa del torneo, dio paso a una etapa en la que los augurios no resultaban favorables y que se prolongó hasta la destitución de Nuno a finales de noviembre.

Entonces, los males del equipo se achacaban a la forma de trabajar de un técnico que no conectó con el valencianismo por la falta de patrón de juego y los resultados adversos.

En el tramo inicial de la presente temporada, el conjunto valenciano no había estado a la altura de lo esperado en la Liga y la trayectoria en la Liga de Campeones no contribuyó a mejorar la situación.

El Valencia desperdició la posibilidad de clasificarse en un grupo relativamente accesible y se vio abocado a la Liga Europa en la que le espera el Rapid de Viena en febrero.

Destituido Nuno y con un buen partido empatado ante el Barcelona (1-1) a las órdenes de Salvador González "Voro", el entorno recuperó la moral a pesar de la sorpresa que supuso la contratación como técnico de Gary Neville.

Sin embargo, de su mano el Valencia no ha mejorado en su juego y, lo que es peor, no gana. Neville no conoce la victoria en Liga y el equipo lleva más de dos meses sin sumar un triunfo en esta competición.

La derrota en San Sebastián ha encendido definitivamente las alarmas que hasta ahora parpadeaban.

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