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El Barça necesita recobrar la emoción y el tono físico contra el Atlético

Barcelona, 3 abr (EFE).- El tropiezo del Barça el sábado en el clásico (1-2) tuvo en su entrenador, Luis Enrique Martínez, al emisor del mensaje más contundente para que sus jugadores recobren el pulso, cuando dijo que la derrota ante el Real Madrid y el pobre partido de los suyos ya no existía, que quedaba borrado.

El barcelonismo pensaba en liquidar al Real Madrid, incluso con una goleada, y enviarlo trece puntos atrás en la clasificación de la Liga, más la diferencia de goles, y al final el equipo de Luis Enrique ha acabado perdiendo en dos partidos seguidos cinco puntos, pues en ambos llegó a liderar el marcador: en Villarreal, 0-2 (2-2); y contra el Madrid, 1-0 (1-2).

A pesar de este mensaje de ánimo desde el banquillo, Luis Enrique deberá hacer mucho más para recuperar a un grupo que la noche del sábado evidenció un cansancio que choca contra las tesis de su entrenador, que ha repetido en las últimas semanas que su equipo no sólo está mejor que la pasada campaña, sino que ésta la acabará mucho mejor.

Lo que quedó claro en el clásico fue que el aspecto físico fue un punto en contra de los azulgranas, que con un 1-0 en el tramo final no supieron controlar el partido y más cuando el Madrid se quedó con diez, tras la expulsión de Sergio Ramos, que dio paso a un Barça descontrolado en el centro del campo y sin una marcha más para evitar la derrota.

Luis Enrique solo hizo uno de los tres cambios que podía hacer, y dado el resultado de sacar del terreno de juego a Rakitic para introducir a Arda Turan, quedó claro que no fue la permuta más adecuada, y más cuando delante los tres delanteros parecían vencidos por el cansancio.

Algo parecido aconteció en el anterior partido de Liga, cuando tras dominar por 0-2, los dos cambios que hizo Luis Enrique en el campo del Villarreal no dieron la consistencia buscada, especialmente con las salida de Piqué y la entrada de Mathieu, y el Barça se dejó dos puntos.

Con la derrota ante el Real Madrid, al Barcelona se le acabó su buena racha, que se quedó en 39 partidos seguidos sin perder en todas las competiciones.

Si no hubiese perdido ante el equipo de Zinedine Zidane, habría igualado la marca del Nottingham Forest inglés, que enlazó 40 partidos sin perder a finales de los años setenta del siglo pasado.

El Barcelona se ha entrenado hoy en la Ciudad Deportiva para preparar el partido de la Liga de Campeones del próximo martes ante el Atlético de Madrid y para intentar olvidar el revés que sufrió ante su eterno rival el sábado en el Camp Nou, donde toda la emoción previa al choque, con el homenaje a Johan Cruyff, fallecido la semana anterior a los 68 años, se evaporó tras un encuentro en el que el barcelonismo encajó la derrota con resignación porque en ningún momento vio superior a su equipo.

El martes se jugará otro gran partido en el Camp Nou. El rival del Barcelona será el Atlético de Madrid, pero esta vez en la exigente Liga de Campeones, en la que el equipo de Diego Pablo 'Cholo' Simeone ya sabe cómo ganar al conjunto azulgrana, al que eliminó hace dos cursos.

El Barcelona de Luis Enrique ha sido una apisonadora contra el Atlético de Madrid estas dos últimas temporadas, en las que todo lo que han jugado ha acabado con triunfo azulgrana. No obstante, después de lo visto en el clásico, para un sector del barcelonismo el miedo que ya generó el emparejamiento de cuartos se ha incrementado.

Lo que se encontró el Barcelona en duelo contra el Real Madrid, que se echó atrás para evitar que se reprodujese la goleada de la la primera vuelta (0-4), lo volverá a ver el martes el Camp Nou, pero ante un equipo que ha hecho del sistema defensivo su sello.

De hecho, en el último choque en el Camp Nou, al Barcelona le costó lo indecible ganar un partido en el que sudó tinta (2-1).

El martes no será diferente, y más cuando los atléticos podrán disponer muy probablemente del uruguayo Diego Godín, una pieza fundamental en su defensa y en las jugadas de estrategia para ir al remate, que en su última visita a Barcelona acabó expulsado por dos entradas a rivales.

Aunque el barcelonismo encaja mal los reveses contra el Real Madrid, el Barcelona sigue manteniendo intactas todas sus opciones en el escenario deportivo, donde a falta de siete partidos para el final de la Liga disfruta de una ventaja de seis puntos respecto al segundo, el Atlético de Madrid, al que también le gana en la diferencia de goles, y en la Copa está en la final, además de estar en los cuartos de la 'Champions'.

Muchos en el Barça hablaban antes del partido contra el Real Madrid de volver a golear a los blancos, pero en caso de derrota, la preferían contra los madridistas (por la ventaja en la Liga) y no el martes frente al Atlético, pero lo que no se contemplaba en el barcelonismo es que surgiesen dudas.

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