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Martín Onti: Días de ira

BUENOS AIRES, Argentina.- La conferencia de prensa grupal tras el partido de la Selección de Argentina ante Colombia en la ciudad de San Juan, en la que su capitán Lionel Messi anunció su ‘Silenzio Stampa’ hacia la prensa a partir de ahora y tras unas noticias en la que se vinculaba a su compañero Ezequiel Lavezzi con el consumo de marihuana, ha hecho saltar las alarmas de lo permisible en el plano informativo al mezclar la prensa rosa con lo estrictamente deportivo.
 
Cuando esto sucede, las reglas del juego comienzan a cambiar y más aún cuando el amarillismo, que en ocasiones utiliza una parte del periodismo deportivo, gana la calle y el supuesto secreto se transforma en elemento de crítica despiadada. Sin importar que lo que puede ser sólo un chisme pase a considerarse como una verdad consumada, el trasfondo del problema es la traición a ciertas premisas que de convenientes pasan a incómodas al violarse códigos permisibles.
 
 
Si sumado a los hechos paralelos que pueden quedar en evidencia uno tiene en cuenta el malestar que provoca hurgar en la herida con razones justificadas, las meramente deportivas en este caso, las excusas pasan a ser una razón de peso para quienes intentan desmarcarse de las responsabilidades que les atañen de forma directa.
 
En este apartado podríamos poner otros casos similares en el mundo del fútbol, como el reciente de Wayne Rooney que se coló en una boda en el lugar de concentración de la Selección de Inglaterra para supuestamente emborracharse a placer, y así comparar las reacciones de unos y otros. Mientras los británicos prefirieron jugar con el cotilleo y tirar para adelante quitándole importancia al chisme para priorizar al juego, los argentinos tomaron el atajo más corto y declararon la guerra a los medios haciendo pagar a justos por pecadores.
 
 
Lo que algunos aún no comprenden en este planeta de conveniencias mercantilistas en que se ha transformado el fútbol, es que hay que aprender a llamar a las cosas por su verdadero nombre y distinguir entre amigos de la vida, oportunistas del momento. 
 
En el Reino Unido, para continuar con el mismo ejemplo y no alejarnos en el tiempo y las formas, los jugadores tienen aprendido el libreto a utilizar con este tipo de prensa y lo respetan sin trueques mediáticos de intercambio. En Argentina, en cambio, el tema se maneja de manera muy diferente, con una abominable pseudo-amistad que parecen profesarse entre futbolistas y periodismo deportivo. Las relaciones laborales no se miden con las mismas actitudes de respeto y ello ha conducido a estos días de ira declarada que mata varios pájaros de un tiro, sobre todo cuando se sabe muy bien quién es quien.
 
 

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