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México no tiene la culpa

ATLANTA, Georgia.- Mucho más allá de todo el “Circo, maroma y teatro” que se vivió esta noche en la cancha del Georgia Dome, me queda el mal sabor de boca, me queda la espina clavada, me queda la desilusión de sentir que no sólo perdió Panamá… perdimos los aficionados… perdió el fútbol… perdimos todos.

No queda en mí la menor duda de que México no debió haber ganado este partido, mostró un fútbol paupérrimo y que no es digno ni de la Concacaf ni de ninguna otra confederación profesional de fútbol. Panamá hizo lo necesario para acceder a la final de la Copa de Oro, pero fue acuchillado letalmente por un arbitraje terriblemente tendencioso. Aún así pienso que México no tiene la culpa, el “Piojo” no tiene la culpa, los jugadores aztecas no tienen la culpa de lo que sucedió está noche en la cancha.

Duele pensar que la selección mexicana está en una final que no merece, a la cual no se llegó por méritos propios y que por ningún motivo debería estar por disputar el próximo domingo, pero todas estas agravantes no recaen en el conjunto mexicano. Ellos no tienen vela en el entierro y deberíamos de entenderlo más allá de simplemente criticarlo.

Si se quieren buscar culpables, habrá que mirar hacía arriba, a los dirigentes de la Concacaf, que se ha demostrado son de los más corruptos del mundo, habrá que fijarse en los organizadores de un torneo completamente ridículo, en el que se anteponen los fines de lucro a la honestidad del juego, un campeonato sin pies ni cabeza que bajo ninguna circunstancia debería seguir existiendo, pero en la cancha NO, no hay a quien culpar dentro del terreno de juego.

Los culpables son los dirigentes de una confederación que está podrida desde sus raíces. El error es de un torneo que desde sus inicios predispone que la final la disputen los dos equipos que por intereses económicos más convienen. El fallo recae sobre los directivos que permiten que este campeonato sea una completa broma. El pecado está en las personas que dirigen el fútbol, no en las personas que patean el balón, pues como ya lo dijo Diego Armando Maradona, “la pelota no se mancha”.

México salió a dar lo mejor de si, así es, lo que se mostró en la cancha esta noche, por triste que suene, es lo mejor que México puede dar en este momento. Y logró acceder a la siguiente etapa por errores arbitrales, o mejor dicho, por negligencia de los colegiados, pero NO es culpa de los futbolistas. México pagará los platos rotos de otras personas, pues es verdad, a nadie le gusta conseguir las cosas de esta manera, pero insisto y en esto soy irreductible, MÉXICO NO TIENE LA CULPA.

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