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Andrea Pesantes, la única de Galápagos en un Mundial Femenino

Pesantes, única representante de Gálapagos en toda la historia

WINNIPEG, Canadá.- Volcanes, playas, iguanas, tortugas y miles de maravillas naturales, todo reunido en uno de los entornos más hermosos del planeta: ¡Bienvenidos a Galápagos! Es el escenario ideal para pasar las vacaciones, no tanto para labrarse una carrera en el fútbol. Pero Denise Andrea Pesantes lo ha conseguido. El pasado 8 de junio se convirtió en la primera persona natural del archipiélago ecuatoriano que toma parte en una Copa Mundial de la FIFA.

Un orgullo inmenso para nuestra protagonista, y sobre todo una hazaña dados los escasos medios de que dispone el fútbol local, y menos aún en su versión femenina. Sin embargo, visto desde dentro, todo se antoja mucho más sencillo de lo que parece.

"En Galápagos, la pasión por el fútbol es algo que se vive de manera muy bonita", aseguró Pesantes a FIFA.com, deseosa se dar a conocer su isla desde una óptica diferente a la de las agencias de viajes. "Mucha gente cree que no tenemos ni el tiempo ni el espacio para jugar al fútbol. Pero podemos hacerlo de lunes a domingo, de ocho de la tarde a medianoche. Los hombres, las mujeres, todo el mundo juega".

Pero no todo el mundo tiene el mismo acceso al fútbol. La joven Andrea tuvo que esquivar además un obstáculo durísimo: la autoridad paterna. "Mis padres me regalaban muñecas, ¡pero jamás las saqué de sus cajas!", relató con una sonrisa que casi hace olvidar las dos abultadas derrotas (6-0, 10-1) sufridas por la Tri en Canadá. "En vez de eso, salía a jugar por el barrio con los chicos y los muchachos que venían de vacaciones. Ellos rogaban a mis padres: 'Por favor, déjenla salir, déjenla jugar con nosotros'. Mi madre siempre decía que sí, sin embargo con mi padre era 'no, tienes que estudiar'...".

Sangre y talento

No obstante, Andrea desafiaba la prohibición y participaba en los partidos de barrio que se organizaban en su isla. "Por la tarde, después del trabajo, la gente no quiere irse a dormir. Se reúnen y forman equipos de cinco. 'Saca tus cinco', decimos allá. Hay como una veintena de equipos y se organiza un pequeño campeonato, con chicos y chicas", explicó precisando que los terrenos de juego no tienen nada que ver con las canchas que ahora frecuenta en la Copa Mundial. "Jugábamos sin zapatos, en medio de la calle, sobre la tierra y en superficies duras. Arreglábamos los balones con esparadrapo. Nos hacíamos daño en los pies, ¡yo sangraba! Pero eso no importaba. Seguía jugando y no me perdía ni un campeonato".

Obligada a marchar al continente para proseguir sus estudios, como la mayoría de los niños de las islas, a Andrea le apenó tener que abandonar sus raíces y su familia. Por eso aprovechaba cualquier ocasión para regresar a casa y al equipo de sus amigos en los partidos de barrio siempre que se lo pedían.

Pasó muchos años en las grandes ciudades del país, Guayaquil primero y Quito después. Ya en la capital, y gracias a la mayor visibilidad del fútbol femenino, entró en la selección sub-19 con apenas 15 años, y en la absoluta a los 18. Pero Andrea solo sueña con volver a su tierra para conciliar su pasión por el fútbol con sus ganas de participar en la vida local, igual que hicieron sus padres antes que ella. "El turismo también es conocer a la gente y compartir cosas con ellos. El mundo entero sueña con viajar a Galápagos, aunque en una visita de unos días es difícil conocer realmente a sus habitantes", añadió esta estudiante de gastronomía, hija de un biólogo marino, excapitán de una embarcación turística, y de una gerente de hotel. "Los galapagueños son amables, humildes y serviciales. En su mayoría tienen poco, pero están dispuestos a ofrecer mucho".

El gran salto

De eso da fe Andrea. Si tuviese que elegir entre vivir del fútbol en una gran liga y regresar a Galápagos, no dudaría. "Quiero quedarme en mi tierra, con mi familia y la belleza de la naturaleza: mi vida", aseveró la mediocampista. "Mi proyecto es montar allí mi propia academia de fútbol, no exclusivamente femenina, para los niños que quieren jugar pero que no poseen los medios necesarios. En Galápagos hay talento, pero no se explota por falta de ayudas. Para jugar, yo tuve que marcharme. Quiero que en el futuro sea posible jugar en Galápagos y que haya más chicas de allí en la selección".

Incluso el Galápagos SC, al que se incorporó Pesantes en 2014 después de ganar dos ligas con el Rocafuerte, no tiene su base en el archipiélago por motivos de organización y logísticos para el resto de los clubes. Así que Andrea defiende la camiseta de su región en la ciudad de Santo Domingo. Con todo, su participación en la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2015™ ha dado una nueva visibilidad a ese fabuloso rincón del mundo.

Y pese a que su aventura en Canadá está a punto de terminar, Andrea tenía una idea en mente en el caso de que Ecuador se proclamara campeón del mundo: "Tengo vértigo, pero si tuviese que hacer una apuesta loca, estaría dispuesta a saltar al vacío con una cuerda elástica y la bandera de Galápagos". No le hace falta llegar a esos extremos, porque gracias a ella, los colores de su provincia están a la vista del mundo entero.

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