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Marta: "El brasileño no acepta fácil la derrota"

ZÚRICH, Suiza. - Cada mes de enero toma un vuelo a Suiza. Ha sido así los últimos diez años. Marta es una invitada inevitable de la Gala del FIFA Ballon d’Or. Pero no una invitada cualquiera. En la última década siempre ha estado entre las finalistas a Jugadora Mundial, premio que ganó 5 veces consecutivas (2006-2010).
 
Y como siempre, amable y sonriente atiende a FIFA.com. La delantera brasileña, a sus 28 años, ha ganado en madurez y sosiego en sus declaraciones desde aquellas primeras entrevistas en las que se le saltaban hasta las lágrimas. Pero mantiene esa chispa divertida, y, todavía, el mismo deseo, el crecimiento del fútbol femenino en Brasil.
 
Marta, en estado puro, repasa con nosotros lo mejor (y lo peor) de 2014 y analiza la situación de la canarinha ante el gran reto de 2015: la Copa Mundial Femenina de la FIFA en Canadá.
 
 
Marta, desde 2004 no se pierde una Gala. ¿Sigue siendo especial?
 
¡Es estupendo! En cierta forma, acabas poniéndolo como objetivo. Es prueba de que llevas muchos años en un nivel muy competitivo. Por eso, cuando termina la temporada, una ya está con la expectativa de regresar aquí para matar “a saudade” (nostálgia) de Zúrich (risas). La primera vez era muy tímida, ahora ya estoy más suelta.
 
Repasando el año 2014, ¿cuál fue el momento más destacado?
 
Creo que la final de la Liga de Campeones. No ganamos, pero estábamos atravesando por situaciones difíciles en el club (el Tyresoe). Sabíamos que íbamos a jugar la final y al día siguiente el club ya no existiría. Meses antes de la final, teníamos dificultades hasta para entrenar. Pero el grupo se unió. Nos dijimos: “vamos a olvidar todo lo que pasa fuera del campo, los sueldos atrasados... Vamos a ayudarnos unas a otros y llegaremos a la final, porque este grupo lo merece”. Nos convertimos en una familia. Así llegamos a la final y le jugamos de igual a igual a un equipo muy sólido (el Wolfsburgo, bicampeón de Champions y de la liga alemana). Fue un momento muy especial.
 
¿Fue el mejor partido femenino del año?
 
¡Fue un partidazo! Pero hay otro que no puedo dejar de lado. Terminamos el año jugando un torneo con la selección. Hacía muchos años que un equipo femenino de Estados Unidos no venía a Brasil. Perdíamos por 2-0 pero ganamos 3-2. Ese partido me marcó especialmente a mí en este 2014. Están los dos ahí, 50% para cada uno.
 
Hablando de la selección. Está muy cerca el Mundial en Canadá. ¿Cómo afronta esta generación el reto? ¿Ha caído el nivel de Brasil?
 
Es un hecho. Hoy estamos octavas en el Ránking FIFA. Y hemos tenido posiciones mejores… ¿Qué ha pasado? Desde mi punto de vista, estuvimos a un buen nivel en 2004 (ganamos la plata en Atenas), en 2007 y 2008… A partir de ahí mantuvimos la misma base de jugadoras. Llegaron nuevas y otras dejaron de jugar. Pero no tuvimos jugadoras preparadas para sustituir a las que se marchaban. Hubo que empezar de nuevo con la siguiente generación.
 
Hoy tenemos una liga en Brasil, aunque no es competitiva ni muy popular. Años atrás no había, y el seleccionador tenía enormes dificultades para encontrar a las jugadoras de calidad, porque no las conocía… Perdimos mucho tiempo y no logramos aprovechar a aquella generación que arrancó en 2004 para hacer un trabajo más constante y a largo plazo, para formar a jugadoras prometedoras que alcanzasen el nivel para reemplazar adecuadamente a las que se iban. Empezamos de cero otra vez. Y hay que ser rigurosos en este trabajo, porque las más antiguas, Cristiane, Formiga, Andreia Suntaque, Marta… algún día vamos a dejar de jugar y sólo el trabajo constante permitirá que la selección permanezca fuerte.
 
¿Cuáles son las opciones reales de este Brasil en Canadá?
 
Creo que tenemos capacidad para llegar muy bien, para pelear con las grandes potencias como Alemania, Estados Unidos, Francia, Suecia, Japón, Canadá, Inglaterra… Aunque nuestro perfil actual no muestra eso, porque estamos abajo en el ránking. Si nos queremos comparar con la selección de años anteriores, tenemos que demostrarlo dentro del campo. Viene la Copa Mundial, los Juegos Olímpicos el año que viene… es el momento de trabajar duro. El nuevo entrenador, Vadão, lo está haciendo muy bien. Está dando oportunidades a todas las chicas, entrena cada día en Brasil… Eso es importantísimo para que podamos encontrar el mejor equipo para llegar bien a esos torneos.
 
¿Cuál es la mayor virtud del nuevo seleccionador?
 
Su sencillez. Es muy familiar. Las chicas se sienten cómodas. Si tiene que decir las cosas las dice, pero sin excederse. Es decir. Antes estábamos más limitadas, no podías hacer esto o aquello… Ahora hay más libertad y eso ayuda. Las chicas van a la selección felices, sonriendo, saben que el trabajo fluye. Hay un grupo buscando un mismo objetivo. Y nadie quiere ser más que nadie.
 
Oswaldo Alvarez, Vadão, entrenó más de 20 años en fútbol masculino. ¿Siente diferencias por eso a la hora de trabajar?
 
No, no creo. Pero sí se nota la experiencia que tiene. Facilita la convivencia del grupo. Para que las cosas salgan bien, es necesario sentirse bien en el ambiente de trabajo. Eso marca una diferencia y las jugadoras lo notan. Vadão, y también René Simões antes, te dan espacio para hablar. No es que por ser jugadora no puedas opinar. No. Y nos gusta ser escuchadas. Con él hablamos y eso está bien. Nos sentimos bien y las cosas así salen mejor.
 
Miremos un momento a la Copa Mundial de Brasil 2014, que vivó en primera persona. ¿Qué rescata?
 
El colectivo de Alemania. No tenía un jugador diferente, un crack, pero el trabajo colectivo fue esencial para que conquistaran al título. Se vio en todos los partidos y fue lo que me dejó más impresionada.
 
¿Y qué puede decirnos del 7-1 a Brasil? ¿Dónde lo vio?
 
Estaba en el estadio (sonríe). Como hincha quedé destrozada, muy triste… No tanto por la derrota sino por la forma en que se produjo. Intentaba encontrar respuestas, pero hasta el día de hoy no entiendo muy bien qué ocurrió. Como dije, el colectivo de Alemania era muy fuerte, pero no esperábamos perder así.
 
Como deportista, he pasado por situaciones complicadas: cuando ves que el equipo decae en el partido y buscas motivación, pero no hay tiempo. Las cosas pasan muy rápido. Percibí eso en aquel partido: los goles caían tan rápido que los jugadores no tenían cómo reaccionar, cómo decirse: “vamos a espabilar, vamos a hacer algo distinto, podemos perder pero no de esa forma”. No tuvieron tiempo ni para eso. Fue una situación que no había visto antes. Y no creo que vuelva a pasar jamás.
 
¿Qué sintió tras el partido?
 
Sentí un poco de aprensión. Había mucha gente en el estadio, en las calles… y perder por 7-1... El brasileño no acepta fácil la derrota. De hecho, me fui del estadio unos 10 minutos antes de terminar el partido.
 
El resultado parece haber cambiado mucho el método de trabajo en el fútbol de Brasil. ¿Qué opina de las repercusiones?
No las sigo muy de cerca porque vivo fuera de Brasil desde hace tiempo, pero leo las noticias, los comentarios de jugadores… Obviamente, la derrota hizo que todos buscaran culpables. Pero lo que hay que hacer es buscar soluciones para los problemas y no culpables cuando las cosas no funcionan.
 
 
 *Texto, foto y video cortesía: FIFA.com
 

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