El club de fans de Eugenie Le Sommer

MONTREAL, Canadá.- Hay que fíjense en aquella tribuna del estadio Olímpico de Montreal. Una fila completa de aficionados franceses: hay dos matrimonios de jubilados, una joven pareja, un bebé y una niña pequeña, otras dos chicas rubias y un joven moreno de ojos azules. ¿Nada de particular? Mírenlos desde atrás: todos llevan la misma camiseta bleu, el mismo número. Son más que un club de fans. Son la familia casi al completo de Eugenie Le Sommer. 

Podrás disfrutar de este partido a través de nbcdeportes.com a partir de las 3:30 PM ET/  12:30 PM PT

 
A la delantera francesa le brillan los ojos. “Es una gran alegría poder tenerlos aquí. Me dan muchos ánimos, me apoyan mucho y ayuda tenerlos cerca en las concentraciones tan largas”, reconoce a FIFA.com.
 
 
“Soy un padre muy orgulloso y muy feliz”, nos dice pletórico Thierry, un policía retirado que ahora dedica el tiempo a recorrer el mundo siguiendo a su talentosa hija futbolista, la única de sus siete descendientes (sólo dos varones). “Voy a todos los torneos que puedo. Fui al Mundial Sub-20 de Chile (2008), al Mundial de Alemania (2011), a los Juegos Olímpicos (2012)…”, enumera con satisfacción.
 
Un club de fans muy especial
 
“Claro, ahora que está retirado aprovecha y viene siempre que puede”, dice divertida la hija, una jugadora que desde que nos deslumbró en Chile 2008 ha evolucionado mucho. “Soy claramente más madura en mi juego y en mi manera de encarar los partidos. Me siento más completa. He dado un paso más adelante desde que empecé en el centro del campo y me siento muy cómoda en esa zona”, nos explica la jugadora de 26 años.
 
El cambio de zona ha sido todo un acierto. Le Sommer rinde espectacularmente como volante en la frontal del área. Su visión de juego le permite encontrar huecos imposibles para el pase, y su habilidad la convierte en goleadora letal. De hecho, es la máxima goleadora de su equipo. Lleva tres tantos: el primero, decisivo en la victoria gala ante Inglaterra en el debut, y los otros dos contra México; y a ellos suma dos asistencias, ambas en el partido de octavos ante República de Corea.
 
Volvemos a la grada. Hablamos con Florian, el novio de Eugenie, que está sentado con sus padres. Sí, los suegros también están y son los más activos con las banderas. “Es muy emocionante poder estar aquí. Estoy muy orgullosos de ella y es una gran alegría poder formar parte de este evento tan grande”, confiesa.
 
Le apasiona el fútbol, así que forman la pareja ideal, pues comparten esa afición por ver partidos en televisión o ir al estadio. Eso sí, no juegan juntos. “Ella es profesional y en su tiempo libre ya no le quedan muchas ganas de jugar conmigo. Sólo a veces en vacaciones”. Y pone cara de fingido fastidio para confesar: “Por desgracia no soy profesional, yo soy muy malo”, ríe y nos cuenta que forma parte del grupo de voluntarios para la Eurocopa de Francia 2016.
 
Un aficionado comprometido que corrobora que el ambiente entre las Bleues es excepcional. “Hay una gran amistad y muy buena sintonía entre ellas”. Aunque no se corta a la hora de la críticas. “Creo que la derrota ante Colombia les vino bien como llamada de atención para hacerles ver que cualquier rival te puede poner las cosas difíciles”.
 
Y difícil puede parecer un adjetivo pequeño para la prueba de cuartos de final: Alemania. “Claro que es un equipo muy fuerte y poderoso. Tendremos que trabajar mucho para imponer nuestro estilo y neutralizar sus armas. No podremos despistarnos ni un minuto del partido”, explica la jugadora del Olympique Lyonnais
 
En Montreal, como en casa
Mientras ella trabaja duro con sus compañeras en los entrenamientos preparando esa cita, la familia casi al completo (tres hermanos han tenido que quedarse en casa) pasea y disfruta de Montreal.
 
“Hay muchos vínculos culturales con Francia, así que nos sentimos como en casa. Y encima el público apoya a muerte al equipo. Estamos encantados”, corrobora Florian, mientras nos explica divertido que están aprendiendo muchas expresiones ‘québécoises’ (ndlr: la región de Quebec es francófona, pero el idioma utiliza algunos términos muy diferentes respecto a Francia).
 
“La verdad es que es una ciudad formidable”, asegura Thierry que transmitió su afición al balón a Eugenie. Él y su mujer, que también jugaba al fútbol. “Con cuatro años le pedía todos los días a mi madre que me apuntase a la escuela de fútbol. Al principio no quería, porque cuando ella jugaba la imagen del fútbol femenino era muy negativa”, recuerda la hoy camisa número 9 de Francia.
 
Aquella niña se salió con la suya. No sólo eso. Ella y su generación han logrado que esa imagen cambie completamente, allanando el camino para que sus pequeñas sobrinas lo tenga aún más fácil.
 
Han derribado muchas barreras para llegar hasta aquí. El próximo obstáculo se llama Alemania. En el horizonte, el sueño de llegar a la próxima Copa Mundial Femenina, la de 2019 que se celebra en Francia, como vigentes campeonas.
 
"Yo no tengo prisa para comprar el billete de vuelta. Puedo ir tranquilamente hasta Vancouver", dice Thierry. "Anda, ¡y yo igual papá!", ríe su hija.

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!