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Martín Onti: Argentina donde se merece

La Selección Argentina, capitaneada por Lionel Messi, ya está en Barcelona para continuar sus preparativos rumbo a la Copa del Mundo. Fue despedida con todo el cariño posible en su país tras un tan exitoso como previsible triunfo ante el mediocre combinado de Haití. En el marco excepcional que suele brindar un estadio como la ‘Bombonera’ del club Boca Juniors, los dirigidos por Jorge Sampaoli dijeron adiós a los suyos con un hat-trick de su astro incluido.

Antes de encaramarse a un lujosísimo Airbus-A340 para su traslado a tierras catalanas, el controvertido y discutido presidente de los argentinos, Mauricio Macri, se personó a despedir a los jugadores y desearles una suerte más que necesaria si es que los argentinos aspiran a ser campeones del mundo por tercera vez en su historia. En el agasajo –sin saber verdaderamente quién era el agasajado- Messi le entregó una camiseta al ex mandatario del club más popular del país y le prometió, con ese candor que caracteriza la acotada verborragia del ‘10’ albiceleste, que en el mundial pondrían a Argentina en el lugar que se merece.

Escuchando las palabras de Messi, uno se obliga a pensar cuál es el lugar que Argentina se merece desde el plano futbolístico -como para no inmiscuirme en el desacreditado momento político y social que se vive en la nación sudamericana- y llego a la conclusión de que si el crack del Barcelona prometió algo es porque a nivel personal así lo siente.

Sin embargo, para el resto de nosotros se hace obligatorio entender que Argentina no es el FC Barcelona. Ni siquiera es este Barça de suavidad de caracteres que flaquea ante compromisos de necesaria fortaleza espiritual como lo ha dejado bien claro, aunque entre líneas, Carles Puyol.

Argentina dista bastante, en mi concepto personal, de aspirar a ser protagonista principal en Rusia 2018. Entiendo que el fútbol no siendo absoluto, encierra un apartado de relatividades que sólo la brillantez del mejor jugador del mundo podría acercar a instancias finales y que Messi, desde ese inocente sentimiento interno que tiene, debe haber hecho la promesa de transformar en campeones del mundo a un grupo que por momentos es sólo él.

‘Vamos con ganas de dejar a Argentina donde se merece’ es una sentencia que debe ser tenida en cuenta dentro de un contexto particular, expresada con un anhelo personal y, en un momento especial, sin evaluar considerablemente a quienes le acompañan en el desafío.

Los deseos son sólo eso, deseos. La realidad no está allí para respetar intenciones sin un aval que certifique que lo expresado tiene solidez palpable. Argentina es Messi y lo siguió demostrando frente a una pobre Selección de Haití. Rusia espera, mientras tanto el caprichoso sol de Catalunya les acariciará hasta el 8 de junio venidero.

Martín Onti

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